
Prosiguiendo con las catequesis sobre la misericordia, el papa Francisco explicó en la audiencia general de este miércoles, en presencia de miles de personas que colmaban la plaza de San Pedro, que “la Sagrada Escritura nos presenta a Dios como misericordia infinita, pero también como justicia perfecta. Parecerían dos realidades que se contraponen”, pero no es así, indicó “porque la misericordia de Dios es lo que hace que se cumpla la verdadera justicia. El Santo Padre aseguró que mientras la justicia humana solamente limita el mal, no lo vence, no lo hace desaparecer, “la justicia divina, en cambio, supera el mal contraponiéndolo al bien”.
En el resumen hecho en español, el Papa observó que “el camino privilegiado que la Biblia nos señala para alcanzar una auténtica justicia es aquel en el que la víctima, sin recurrir al tribunal, se dirige directamente al culpable, apelando a su conciencia, para que comprenda que está realizando el mal y pueda convertirse”.
“Sólo así, advirtió, “el culpable, reconociendo su culpa, puede abrirse al perdón que la parte ofendida le ofrece”. Esta es la manera –afirmó Francisco– de resolver los problemas y contrastes en la familia, entre esposos o entre padres e hijos. El ofendido ama al culpable, no quiere perderlo, sino recuperar la relación desgarrada.
Finalmente, el Papa señaló que “Dios actúa con nosotros, pecadores, de la misma manera. Nos ofrece continuamente su perdón, nos ayuda a recibirlo y tomar conciencia de nuestro mal, para poder liberarnos de él y salvarnos, porque no quiere nuestra condenación sino nuestra felicidad eterna”.