Si ya era poco creíble que dos jubiladas que vendían un departamento en Caballito le prestaran dinero al comprador haciendo una hipoteca, mucho más inverosímil resulta después de los datos que dio Rolando Graña.
El periodista de América señaló dos datos significativos, por un lado que las dos jubiladas dijeron no conocer a Manuel Adorni, el comprador de su propiedad.
Por el otro, que una de ellas cobra un subsidio del gobierno de la Ciudad de sesenta mil pesos mensuales, lo cual hace aun menos creíble que le sobre resto para prestarle dinero al Jefe de Gabinete.
Según Graña, este entramado tan plagado de contradicciones lo armó la escribana de Adorni -quien lo visitó al menos siete veces en la Casa Rosada-, quien deberá dar explicaciones.