Presentado en este mes de julio por especialistas en tecnologías limpias y promotores de la reconversión industrial, este informe pormenorizado analiza el valor logístico de este proyecto de escala productiva, revelando cómo será la nueva planta de reciclaje de baterías en Junín y detallando los pormenores de esta innovadora iniciativa que se inaugurará pronto.
La optimización de los procesos de economía circular aplicados a la transición energética y el desarrollo de infraestructuras regionales de vanguardia se consolidan como ejes de debate prioritarios en la agenda de desarrollo sustentable contemporánea. En un escenario marcado por la necesidad de recuperar metales críticos el procesamiento técnico de dispositivos de almacenamiento en desuso adquiere gran relevancia.
CÓMO ES LA PLANTA DE RECICLAJE DE BATERÍAS DE JUNÍN
La localidad bonaerense de Junín progresa firmemente en la edificación de su primera planta de reciclaje de baterías, un proyecto estratégico cuyo propósito es apuntalar el abastecimiento de estos componentes tanto para el consumo del mercado interno como para la actividad exportadora.
En relación con las gestiones e inversiones coordinadas para la ejecución de la obra, María José Eusebi, co-propietaria de la firma familiar “Baterías Eusebi”, expresó: “El proyecto apunta a promover el reciclado de baterías, lo vamos a ir concretando de a poco con mucho esfuerzo, trabajo y con el financiamiento necesario”.
La directiva precisó además que la fase inicial de operaciones generará de manera directa puestos de trabajo para aproximadamente 50 operarios de la zona.
Por otro lado, Mauro Eusebi, también titular de la empresa, puntualizó los alcances logísticos de las instalaciones, señalando que la meta central es establecer esta planta de recuperación dentro del Parque Industrial de Junín, orientando un porcentaje de la producción al abastecimiento de la demanda local y el saldo remanente hacia los mercados internacionales.
En términos de infraestructura, la obra civil contempla el levantamiento de tres naves industriales que cubrirán una superficie de 800 metros cuadrados cada una. Las dimensiones y la complejidad técnica de la planta demandarán la incorporación de mano de obra altamente calificada para las tareas de montaje, garantizando la inserción de medio centenar de trabajadores técnicos en el momento exacto en que el complejo inicie sus funciones reguladas.