El empresario Camilo Alan debió soportar la prepotencia y la violencia de Arietto quien le hablaba encima y lo ninguneaba cada vez que quería decir algo.
Alan es un empresario textil y, como si fuera una solución universal, Arietto le dijo que hiciera como Lumilagro que, supuestamente, se reconvirtió.
Claro que la autodefinida como experta en seguridad obvió es que Lumilagro echó a una parte del personal y mandó a producir e importar sus termos a China.