Dos jóvenes aguará guazú, una especie amenazada de Argentina que semeja una mezcla de lobo y zorro, serán reinsertados en la naturaleza en la provincia norteña de Corrientes, donde fueron rescatados hace unos 10 meses siendo cachorros tras la muerte de su mamá.
Los aguará guazú, que tienen unas patas delgadas y largas que aparentan lucir unas estilizadas botas negras, sufren atropellamientos en rutas, la caza y persecuciones con perros, además del uso productivo de la tierra y el cambio climático, factores que los llevan a abandonar su hábitat en busca de nuevos territorios.
"Es una especie que está caracterizada a nivel nacional como vulnerable. Esta es una de las categorías dentro de las especies amenazadas", dijo el martes a Reuters Paula González, directora de Conservación, Educación, Ciencia y Salud de la Fundación Temaikén, una organización sin fines de lucro dedicada a la conservación de especies silvestres.
La Fundación Temaikén recibió en septiembre a los dos hermanos -un macho y una hembra llamados Sol y Luna- tras la muerte de su mamá, por tener experiencia previa en la crianza de otros cachorros en aislamiento humano para su posterior reinserción.
Luego de chequear su estado sanitario, los biólogos y veterinarios de la Fundación Temaikén -que lleva recuperados más de 16.000 animales, muchos en peligro de extinción- se ocuparon de la nutrición de los cachorros para luego enfocarse en lograr que desarrollaran un comportamiento adecuado que les permita desenvolverse en un ambiente natural.
Después de un trabajo de 10 meses, los expertos consideraron que Sol y Luna ya están listos para volver a la naturaleza, para lo cual les colocaron un collar satelital que les permitirá hacer un seguimiento tras su liberación en julio en el Parque Nacional Iberá, en la provincia de Corrientes, donde nacieron.
Si bien lucen un gran porte, los aguará guazú -una especie endémica de Sudamérica- son muy delgados, de orejas grandes y pelo rojizo, y emanan un aroma que recuerda al de los zorrinos.
Se trata de un animal solitario, de hábitos nocturnos que se alimenta de una dieta onmívora, con un porcentaje pequeño de roedores y anfibios.
Su aullido lastimoso hace que muchos lo asocien con mitos populares como el del lobizón, una mezcla de hombre y lobo que deambula por las noches.
Con información de laradiodelmercosur