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¿Existe la obesidad saludable? ¿Se puede estar 'gordo y sano'? La ciencia pone fin al debate

Se postula actualmente que hay una forma de obesidad "metabólicamente sana". Un nuevo estudio desgrana si esto es cierto en el caso del riesgo de padecer un cáncer.

Que el mundo está en alerta roja por obesidad es innegable. La prevalencia de este factor de riesgo se ha triplicado en las últimas décadas. Según el Observatorio Global de la Obesidad, el 37,8% de los adultos pesa más de lo recomendable y el 16% es obeso. Con un crecimiento medio anual del 1,9 % desde 2010, la previsión es que en 2030, la prevalencia de la obesidad sea del 37% en nuestro país. Este aumento también esta comenzando a propiciar debates sociales; a revisar conceptos y a eliminar estereotipos.

Por ejemplo, que la obesidad equivale a glotonería, pereza y falta de voluntad. Un juicio instaurado en la sociedad, que se extiende al ámbito de la nutrición y de la medicina. De hecho, el 69% de los adultos con obesidad se siente estigmatizado por los profesionales sanitarios, tal y como pone de relieve la OMS. "Tenemos que ser muy sinceros y hacer autocrítica porque hemos tenido parte de la culpa de que las personas con obesidad no vengan a consulta", comenta Cristóbal Morales, especialista de la Unidad de Investigación de Endocrinología. El experto señala que con la obesidad hay una "culpabilización extrema" que ha hecho que el paciente, cansado de que le responsabilicen y le "den la misma dieta fotocopiada que se saca para todos del cajón, con todo lo que eso implica para su salud".

Con todo esto, surgen corrientes de pensamiento que defienden que estar obeso no siempre es señal de mala salud. Pero ¿es eso cierto?

¿La obesidad es sinónimo de mala salud?

En medicina, no se considera la obesidad como una enfermedad (aunque desde hace años buena parte de los profesionales abogan porque así sea), sino como un factor de riesgo. Es decir, se trata de una condición que puede desencadenar numerosos y peligrosos problemas de salud, como la diabetes tipo 2, el síndrome metabólico, las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares, diversos tipos de cáncer y trastornos respiratorios.

Se postula actualmente que no todos los obesos tienen que considerarse como individuos patológicos y que hay una forma de obesidad "metabólicamente sana". En una revisión de estudios publicada en 2014, se pone de manifiesto que "entre un 10 y un 20% de los obesos estudiados no tienen las alteraciones metabólicas habituales en este tipo de pacientes".

Para ellos, se acuña el término de "obeso sano". A pesar de todo, dice el estudio, "no está bien acotada la definición de obeso sano" y utilizarla como sinónimo de obeso sin complicaciones metabólicas "es arriesgado". Los autores resaltan que "no está claro que el obeso sano tenga una menor morbimortalidad que el obeso patológico" y que "según algunos autores, el obeso sano sería un estadio inicial hacia la evolución al estado de obesidad patológica".

Es ahora, cuando ha aparecido el último estudio relevante sobre el tema. ¿Y qué concluye? Que tanto las "formas" metabólicamente sanas como las no sanas de obesidad se asocian a un mayor riesgo de padecer diversos tipos de cáncer relacionados con la obesidad, siendo esta relación más estrecha en el caso de la obesidad metabólicamente no sana. Así lo afirma una nueva investigación presentada en el Congreso Europeo sobre Obesidad de Dublín (Irlanda) y publicada en el Journal of the National Cancer Institute, que recoge Europa Press.

En esta nueva investigación, los autores dirigidos por el doctor Ming Sun, de la Universidad de Lund (Suecia), investigaron el índice de masa corporal (IMC) conjuntamente y en interacción con el estado de salud metabólica en relación con el riesgo de cáncer relacionado con la obesidad entre 797.193 individuos europeos. Para definir el estado de "metabólicamente sano" y "no sano" los investigadores utilizaron una puntuación metabólica que incluía la presión arterial, la glucosa plasmática y los triglicéridos (grasas en sangre) y emplearon modelos estadísticos para estimar cualquier relación.

Así, los participantes se clasificaron en seis categorías diferentes: obesidad metabólicamente no saludable (6,8% de los participantes), obesidad metabólicamente saludable (3,4%), sobrepeso metabólicamente no saludable (15,4%), sobrepeso metabólicamente saludable (19,8%), peso normal metabólicamente no saludable (12,5%) y peso normal metabólicamente saludable (42,0%).

La obesidad metabólicamente no saludable, en comparación con el peso normal metabólicamente sano, se asoció con un mayor riesgo relativo de cualquier cáncer relacionado con la obesidad y de cáncer de colon, recto, páncreas, endometrio, hígado, vesícula biliar y células renales, con las estimaciones de riesgo más elevadas para el cáncer de endometrio, hígado y células renales (de 2,5 a 3,0 veces más riesgo).

En las mujeres, en comparación con las mujeres metabólicamente sanas de peso normal, las mujeres metabólicamente no sanas con obesidad tenían un 21% más de riesgo de cáncer de colon, 3 veces más de riesgo de cáncer de endometrio y 2,5 veces más de riesgo de cáncer de riñón. Las mujeres metabólicamente sanas con obesidad tenían 2,4 veces más riesgo de cáncer de endometrio y un 80% más de riesgo de cáncer de riñón, pero la relación con el cáncer de colon ya no era estadísticamente significativa.

Los hombres metabólicamente sanos con obesidad tenían un 67% más de riesgo de cáncer de riñón y un 42% más de riesgo de cáncer de colon, pero la relación con el cáncer de páncreas y el cáncer de recto ya no era estadísticamente significativa. Tanto los hombres metabólicamente sanos como los no sanos con sobrepeso (no obesidad) presentaban un riesgo aproximadamente un 50% mayor de padecer mieloma múltiple.

En sus conclusiones, los investigadores señalan que se debe tener en cuenta la obesidad metabólica (sana o no sana) a la hora de evaluar el riesgo de cáncer. Aunque, como hemos visto, ambas representan un aumento en las probabilidades de sufrir una enfermedad oncológica mayor que en las personas sin sobrepeso y metabólicamente sanas.

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