Se sumó una voluntaria, María Ortiz, con una experiencia particular que ha transformado su vida: es mamá adoptiva de una niña con discapacidad. Desde entonces, tiene un sueño, trabajar por los derechos de los niños, jóvenes y adolescentes con capacidades diferentes.
Con su incorporación a la Fundación, se realizó la primera actividad en el área. A pedido de los responsables del Merendero Santa Lucia, que vienen trabajando en red con la fundación, se visitó el domicilio de una familia del barrio Bajo Galván.

María Ortiz explicó que se sentía muy agradecida con la oportunidad de trabajar bajo la contención institucional que brinda la Fundación Daniel Caram, y aseguró: “en Corrientes es necesario comenzar a trabajar con personas discapacitadas, ya que están desprotegidas, y en muchas ocasiones necesitan una mano para gestionar ciertas cuestiones y garantizar sus derechos”.
El objetivo concreto de este convenio es ese: hacer llegar las necesidades y derechos de las personas con capacidades diferentes a las instituciones correspondientes. En principio, instalando una mesa de gestión en los barrios con los que la Fundación viene trabajando.

Cabe recordar que la ley 26.206, promulgada en 2006, en su capítulo 8, resguarda el derecho de los niños, jóvenes y adolescentes con discapacidad. Este es el marco constitucional que la Fundación Daniel Caram pretende defender.
