Con la llegada del mes de julio de 2026 y las ganas de desconectar durante los fines de semana o las vacaciones de invierno, la provincia de Buenos Aires vuelve a sorprender con sus Escapadas. Alejada del bullicio urbano, esta pintoresca localidad destaca por su entorno geográfico privilegiado, donde las sierras más antiguas del país se entrelazan con arroyos cristalinos, valles profundos y densos bosques de coníferas.
Además, este sitio no solo atrapa por sus atractivos naturales, también lo hace por su marcada identidad histórica: es la única colonia de origen francés/occitano de la Argentina. Esta herencia se respira a diario en sus calles arboladas, sus monumentos patrimoniales y, de manera muy especial, en sus tradiciones culinarias.
CÓMO ES LA ESCAPADA DESTACADA PARA HACER EN BUENOS AIRES
Emplazada en el sudoeste del territorio bonaerense, Pigüé amalgama vistas de sierras, trayectos en plena naturaleza y un distintivo sello cultural galo que la posicionan entre los destinos de miniturismo más convocantes para disfrutar de la tranquilidad.
Su fundación se remonta al 4 de diciembre de 1884 de la mano de familias arribadas desde la zona de L'Aveyron, en Francia, en convivencia con colonos de origen español e italiano. Dicha impronta pionera permanece visible hasta la actualidad en el diseño edilicio, las costumbres y la oferta culinaria de la zona.
El casco histórico de la ciudad atesora arterias empedradas, construcciones patrimoniales y paradas obligadas como el Museo y Archivo de la Ciudad, la Parroquia Nuestra Señora de Luján y el Paseo Los Fundadores, espacios que rinden homenaje a la epopeya de la inmigración francesa. Esta herencia europea se integra armoniosamente con la cocina autóctona en fondas, estancias y comedores del partido, donde las fórmulas galesas dialogan con los sabores criollos.
Enmarcada por el cordón de las sierras de Curamalal y Bravard, la ciudad brinda múltiples opciones de esparcimiento al aire libre entre cursos de agua, puntos de observación y alta gastronomía. Entre sus parajes más icónicos sobresale el Cerro de la Cruz y Calvario, un trayecto escalonado que recrea las estaciones del Vía Crucis hasta alcanzar una imponente cruz en la cumbre, ofreciendo una perspectiva completa de Pigüé, los valles y las áreas de cultivo colindantes; este espacio constituye un polo de atracción durante las cuatro estaciones y muy especialmente en la festividad de Semana Santa.
En paralelo, el sendero que bordea el arroyo Pigüé se destaca como un circuito propicio para caminatas o trayectos sobre dos ruedas rodeados de arboledas, conectando directamente con el Parque Municipal Fortunato Chiappara, epicentro verde de la comunidad. Asimismo, los aficionados a las excursiones serranas encuentran en los caminos de campo y las abras de Curamalal y Bravard un escenario idóneo para la práctica de senderismo, paseos a caballo y avistamiento de especies nativas.