La salida de Manuel Adorni del Gobierno fue acorde a su gestión, marcada por la falta de criterio, un narcisismo exacerbado y la necesidad de echarle la culpa a los demás de todo.
Su carta de despedida dirigida a Javier Milei es un muestrario acabado de su personalidad donde el ninguneo y la mentira van de la mano.
Diego Iglesias la leyó acotando comentarios 'ad hoc' a lo largo de la misiva, en los cuales se encargó de desmentir cada una de sus afirmaciones al tiempo que lo destruía por sus desembozadas falsedades.