Se trata de tres casos de estafa en el que los delincuentes llaman a sus víctimas (en horas de la madugada) y aseguran que secuestraron a un familiar. ¡Papá, me tienen secuestrada! arranca una de las llamadas telefónicas. Esta modalidad se repitió la misma madrugada del domingo en tres ocasiones. Los delincuentes pedían 70 mil dólares.
En todos los casos, las estafas no se concretaron.