Es en el caso de la muchacha de 16 años quien falleció en un inquilinato capitalino. Hay seis detenidos oriundos de Brasil.
Una estrategia particular sería la que se plantea la defensa de los sospechosos por la muerte de Irina Daina López, una muchacha de 16 años quien en un inquilinato capitalino fue violada, lo que le costó la vida, ya que el ataque sexual provocó una hemorragia interna debido a que la muchacha había sido madre a través de una cesárea poco tiempo antes del crimen. Según trascendió, hasta el momento de manera extraoficial, el abogado defensor de los sospechosos intentaría responsabilizar a la madre de la víctima por una serie de hechos que habrían desencadenado en la muerte.
Vale recordar que por el hecho hay tres hombres e igual número de mujeres detenidos, todos provenientes de Brasil. Dos de los sospechosos habrían sido los autores materiales del abuso sexual.
Según datos a los que accedió época, la defensa señala que la progenitora pudo haber incurrido en “abandono de persona agravado por su condición de madre de la víctima”. Vale recordar que Irina, aparentemente, tenía un “noviazgo” con uno de los sospechosos quien es mayor de edad. Para el letrado que representa a los detenidos, la madre habría consentido la relación, ante lo cual se configuraría el delito de abandono ya que ella debía resguardar a su hija y dijo que “la madre (identificada como Griselda L.), nunca denunció este hecho”.
Las fuentes mencionadas señalaron que el letrado apuntó a una conducta motivada por la “intención de lucrar” con la relación.
Ante tremendas versiones, época consultó al abogado Salvador Pischedda, quien representa a Griselda L. y se constituiría próximamente en el letrado querellante.
El entrevistado sostuvo que hasta el momento no se le notificó de que se haya efectuado una denuncia contra su cliente, aunque desestimó que pueda tener alguna consecuencia contra la mujer que perdió a su hija adolescente.
En ese sentido, Pischedda señaló que la presunta acusación simplemente buscaría desviar el foco de atención para deslegitimar ante la opinión pública a la madre de la víctima. Asimismo se indicó que la acusación carece de cualquier tipo de elemento probatorio para sustentarse.
Debe señalarse que incluso si se llegara a probar la acusación, esta no presenta argumentos que sirvan para sostener la inocencia de los sujetos.
Hay que recordar que el delito ocurrió el 2 de enero, cuando la chica se encontraba con su “novio” en el inquilinato en el que residía con su madre, su hermana menor y su bebé de seis meses. En el sitio, ubicado por Honduras casi avenida Maipú del barrio San Marcos, también se encontraban los sospechosos quienes estaban compartiendo una ronda de tragos junto a Irina.
La madre dijo ante las autoridades que ella estaba lavando ropa en el inquilinato y que en un momento dado, vio que uno de los sospechosos salió presuroso de una habitación. Al ingresar allí, Griselda L. vió a su hija ensangrentada ya sin vida. Época