Por Jorge Armando Maldonado
Nuevamente se llevó a cabo una execrable parodia de juramento por parte de muchos de los diputados electos recientemente. Si se considera que la jura es un requisito para poder asumir el cargo, todas esas excentricidades irresponsables no cumplen con lo requerido. Por lo tanto, no podemos hablar de nulidad de dicho acto, sino directamente de su inexistencia. La presidencia de la Cámara debería haber comunicado previamente esto a todos los interesados, con una advertencia al comenzar la sesión. El juramento debe necesariamente tener relación con la función a cumplir. “Por Dios, la Patria y los Santos Evangelios”, “por Dios y por la Patria”, “por la Patria”, deberían ser las únicas fórmulas entre las que se debe optar. Ninguna más. Es hora de que este triste espectáculo se termine de una buena vez.
Jorge Armando Maldonado
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