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Opinión del Lector

La cuenta regresiva de la tolerancia social

Samantha Olmedo

Por Samantha Olmedo

Las necesidades y las expectativas son muchas, pero el umbral de tolerancia de la ciudadanía es mucho menor. La gente no votó en busca del equilibrio fiscal a costa de su propio bienestar. ¿Qué paciencia tendrá un ”argentino de bien”, cuando el ajuste caiga sobre él?

Javier Milei dijo claro lo que va a hacer. En tres palabras: ajuste, estanflación y políticas de shock. A medida que pasa el tiempo se disipan las dudas sobre si realmente va a ser así. Los planes del presidente son esos.

La pregunta que nos va a regir sobre la relación gobernante - gobernados es qué entiendemos de estas promesas de campaña, y tras el discurso inaugural, también de gestión.

Pablo Knopoff (Consultora Isonomía) sostiene la "teoría del primer metro cuadrado" en la que demuestra que la ciudadanía que tiene una mala percepción de la situación general, percibe que en su metro cuadrado, la situación cambia y mejora. Traducido, la gente manifiesta que la situación de la educación es muy mala, pero que su grado de educación es mejor.

Pero podemos llevar esta teoría a otro dilema actual. El presidente Milei en numerosas ocasiones les habló a “los argentinos de bien” en contraposición a la casta. ¿Pero quiénes son? El relato mileista incluye a los “los que se levantan a las 6 am para ir a trabajar”, “los que pagan los impuestos”, “los que sufren los privilegios de la casta”, entre otros. ¿Pero existen argentinos que no se sientan dentro de la categoría “argentinos de bien”? Es, por supuesto, una estrategia comunicacional de convocatoria abierta, pero a la vez funciona como un refugio para creer que el ajuste no le va a llegar a cada uno.

Qué decía Javier Milei de Luis Caputo antes de sumarlo al gabinete

El domingo del traspaso de poder fui invitada a un programa de televisión. Mientras los conductores y movileros hablaban con la multitud que estaba en la Plaza de los Dos Congresos, había algo llamativo. Al menos la mitad de los entrevistados eran empleados públicos. Las lógicas preguntas de los conductores fueron ¿pero no te da miedo perder el trabajo, según los ajustes dichos por Milei?, ¿estás dispuesto a perder tu trabajo en pos del equilibrio fiscal? Y la respuesta general fue “a mí no me va a pasar”, escudados en que ellos son buenos trabajadores y que el ajuste llegaría a los “ñoquis”, una cita casi textual de las palabras de la canciller Diana Mondino en relación al recorte de Ministerios: “nadie que esté trabajando en algo útil se va a quedar sin trabajo”. Esto está muy lejos de representar un método de recolección de información sobre la opinión pública fiable, pero nos muestra a qué huele el principal desafío del presidente de cara a la gente.

Y de la misma manera se puede vincular a otras medidas económicas. Recordemos que, en un escenario optimista, si los índices macroeconómicos mejoran, esto no tiene necesariamente un correlato positivo en la microeconomía. Y si lo tiene, no es inmediato ni equitativo para todos. El achicamiento del gasto público ya va a regir desde los primeros días, ya que el Presidente declaró que prorrogará el presupuesto 2023 para el año 2024. Esto implica que se trabajará con el mismo presupuesto nominal, sin readecuación inflacionaria. ¿Pero por qué este achicamiento llegaría a impactar en la ciudadanía? ¿En los argentinos de bien?

Encuesta: un 60% aprueba el recorte de gastos, pero sólo un tercio apoya las propuestas económicas de Javier Milei

Porque el Estado ha crecido tanto y ha ocupado tantos espacios, que hay mucha gente que ni siquiera percibe que está siendo subsidiada o contenida de alguna manera. Los subsidios al transporte, a la energía, los acuerdos de precios o los trabajadores de empresas privadas que tienen contratos con el Estado, son algunos de los ejemplos.

¿Cúanto tendría que "podar" el gasto primario la motosierra de Milei para equilibrar las cuentas fiscales?

Las necesidades son muchas y las expectativas también. Lo que no es mucho es el umbral de tolerancia de la ciudadanía con la política. Javier Milei fue bastante claro, pero para quienes consumimos política constantemente. No podemos pedirle al tan nombrado ciudadano común que tenga el mismo nivel de información. No le interesa, no quiere, no es un tema de discusión habitual. Ese no es su problema. El dilema es para quienes esperan al menos una mejora inflacionaria, por ejemplo, y están renovando alquiler en este momento, encontrándose con aumentos mensuales o dolarizados. La ciudadanía votó una mejora económica, fin. No está teniendo una decisión deliberada de votar en búsqueda del equilibrio fiscal a costa de su propio bienestar por altruistas o vocación patriótica.

Javier Milei promete ajustar a la política y no a los (auto)percibidos argentinos de bien. ¿Qué paciencia tendrá un argentino de bien, cuando el ajuste caiga, en parte, sobre él?

El gobierno ya comenzó. Y no se trata del primer día de gobierno, sino de una cuenta regresiva de la tolerancia social.

*Consultora en comunicación política, socia plena de ASACOP, coordinadora de la Escuela de la Escuela de Política y Gobierno UCA.

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