Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Recibí las notificaciones

DESBLOQUEAR NOTIFICACIONES

Siga estos pasos para desbloquear

Opinión del Lector

Cuando los miedos se disfrazan de defensa

Tona Galvaliz

Por Tona Galvaliz

Los miedos no desaparecen ocultándolos ni disfrazándolos de enojo o sarcasmo, se transforman cuando nos atrevemos a mirarlos de frente y lo gestionarnos.

En la vida diaria todos llevamos puestas ciertas armaduras invisibles, a veces son sutiles, otras pesadas, pero siempre tienen la misma función: protegernos del miedo y del dolor emocional; estas armaduras son los mecanismos de defensa, estrategias psicológicas que se activan involuntariamente y, aunque alguna vez nos ayudaron a sobrevivir, muchas veces terminan complicando la convivencia familiar, social y laboral. Tal vez en algún momento todo esto nos dio una falsa sensación de control, pero con el tiempo descubrimos que lo único que hacen es distanciarnos de quienes amamos y de nosotros mismos.

Detrás de cada mecanismo de defensa hay un miedo, y detrás de cada miedo, una necesidad de ser visto, amado y aceptado. Cuando aprendemos a reconocerlo, dejamos de defendernos y empezamos a vincularnos de verdad.

Seis mecanismos típicos de defensa, no son enemigos: fueron estrategias que en algún momento nos protegieron

1.Negación

Qué es: No querer ver una realidad dolorosa.

Ejemplo: En familia, un padre que niega los problemas de consumo de un hijo; en lo laboral, un jefe que no admite un mal clima de trabajo.

Tóxico porque: posterga soluciones y agrava conflictos.

2.Proyección.

Qué es: Atribuir a otros lo que no toleramos en nosotros. Ejemplo: "Él es envidioso", cuando en realidad soy yo quien siente envidia. Tóxico porque: genera acusaciones, desconfianza y distancia en las relaciones.

3.Racionalización.

Qué es: Justificar con excusas algo que en el fondo duele o incomoda. Ejemplo: "No me ascendieron porque no me interesa tener más responsabilidades". Tóxico porque: impide ver las verdaderas causas y limita el crecimiento.

4.Represión.

Qué es: Guardar bajo la alfombra emociones que no queremos sentir. Ejemplo: ocultar tristeza y mostrarse siempre "fuerte" para no preocupar a la familia. Tóxico porque: el cuerpo termina hablando lo que la boca calla (somatizaciones).

5.Agresión/Desplazamiento.

Qué es: Descargar la bronca con alguien que no es el verdadero causante.

Ejemplo: discutir con la pareja por problemas acumulados en el trabajo. Tóxico porque: hiere vínculos cercanos y no resuelve la raíz del conflicto.

6.Ironía o sarcasmo.

Qué es: Agredir disfrazado de broma. Ejemplo: "¡Qué genio sos, siempre tan puntual!" cuando en realidad hay enojo. Tóxico porque: mina la confianza y genera climas tensos.

6 miedos que están detrás: Muchos mecanismos se activan para tapar estos miedos:

Miedo al rechazo, buscamos agradar, callamos lo que sentimos.

Miedo al abandono, nos aferramos, controlamos, celamos.

Miedo al fracaso, justificamos, minimizamos, culpamos a otros.

Miedo a no ser suficiente, competimos, nos ponemos a la defensiva.

Miedo al dolor emocional, evitamos hablar, negamos, reprimimos.

Miedo a perder poder o control, usamos agresividad, manipulación o sarcasmo.

Claves para transformar defensas en recursos sanos

1. Reconocer: ¿Qué me pasa cuando me siento inseguro?

2. Nombrar: ¿Qué emoción hay detrás de mi reacción?

3. Expresar: Hablar en primera persona: "Me duele cuando…".

4. Elegir: Responder en vez de reaccionar.

5. Practicar empatía: Escuchar lo que el otro también teme.

¿Cómo transitar, gestionar y regular esos miedos? Como terapeuta, lo recomendable no es eliminar los miedos, (porque son parte de la vida), sino aprender a dialogar con ellos, transitarlos y transformarlos en señales de crecimiento

Herramientas simples pero poderosas

1-Tomar conciencia: Preguntarse ¿Qué me pasa realmente? ¿Qué miedo estoy evitando mirar? Ejemplo: En vez de decir "me molesta que me ignores", reconocer "me da miedo no ser importante para vos".

2-Respirar y regular el cuerpo: El miedo vive en el cuerpo: acelera la respiración, tensa músculos, genera palpitaciones. Técnica sencilla: inhalar profundo contando hasta 4, sostener 2, exhalar en 6. Repetir 3 veces.

3-Nombrar las emociones sin juzgar: "Siento miedo", "estoy inseguro", "me da bronca". Al nombrarlas, dejan de ser monstruos invisibles y se vuelven manejable

4-Usar la escritura como espejo: Recomiendo escribir en un cuaderno: "Hoy sentí miedo a… y reaccioné con…" Esto ayuda a reconocer patrones y darles un lugar consciente.

5-Hablar en primera persona: Sustituir acusaciones por declaraciones propias. En lugar de: "Vos siempre me ignorás", decir: "Yo me siento solo cuando no me respondés".

6-Cultivar redes de apoyo: Compartir lo que nos pasa con amigos, grupos, espacios de confianza. Los miedos se achican cuando no los transitamos en soledad

7-Buscar ayuda profesional cuando el miedo paraliza: Terapia, espacios de escucha o acompañamiento espiritual pueden abrir caminos más sanos que la negación o la agresión.

Para cerrar, los miedos no desaparecen ocultándolos ni disfrazándolos de enojo o sarcasmo; se transforman cuando nos atrevemos a mirarlos de frente y lo gestionarnos, al hacerlo descubrimos que detrás del miedo siempre hay un deseo profundo de amar y ser amados.

El verdadero crecimiento comienza cuando dejamos de defendernos para vincularnos saludablemente.

Dejá tu opinión sobre este tema
DESARROLLO HUMANO

Más noticias

Te puede interesar

Newsletter

Suscribase a recibir información destacada por correo electrónico

Le enviamos un correo a:
para confirmar su suscripción

Teclas de acceso