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Opinión del Lector

A ChatGPT le falta el “modo humano”

Ricardo Braginski

Por Ricardo Braginski

El chatbot de OpenAI sumó una nueva función que busca que los alumnos dejen de copiar y pegar respuestas y empiecen a usar la IA como herramienta de aprendizaje. ¿Funcionará?

En su momento fue la Encarta, de Microsoft. Más tarde Wikipedia. Y después las herramientas educativas de Google.

Desde que arrancó la revolución digital en los noventa, las grandes empresas de tecnología se lanzaron a conquistar y competir por el apetecible mercado educativo global.

Ahora, en plena era de la IA, le tocó el turno a OpenAI y su producto estrella, ChatGPT. Un poco empujada por las fuertes críticas en cuanto a los efectos cognitivos negativos que tiene el uso de chatbots para las tareas escolares, y otro tanto por los datos que muestran que los estudiantes son el público que más usa esta tecnología, la empresa liderada por Sam Altman presentó la semana pasada el “modo de estudio”.

La nueva función busca que los alumnos dejen de copiar y pegar respuestas y empiecen a usar la IA como herramienta de aprendizaje. Se activa desde el botón de herramientas, en la opción “Estudiar y aprender”. Allí se puede subir una tarea o lanzar cualquier pregunta relacionada con una materia.

La respuesta que se obtiene es distinta a la habitual: en lugar de una solución lista para copiar, el sistema guía al usuario mediante preguntas inspiradas en el método socrático, que busca estimular el pensamiento crítico y llevar al interlocutor a descubrir por sí mismo las respuestas.

El sistema se adapta con rapidez al nivel del estudiante. Desde OpenAI dicen que está pensado para ser “interactivo y motivador”, y para ayudar a que los alumnos “aprendan de verdad, no solo a terminar una tarea”.

Advertencias

Pero no todos lo celebran. Algunas voces ven con preocupación que empresas del tamaño y poder de OpenAI adquieran tanta relevancia en el ámbito educativo. Google también está avanzando ahora con su herramienta de IA NotebookLM.

La privacidad de los datos y la falta de regulación son solo algunos de los cuestionamientos. Hay quienes creen que el “modo de estudio” no es más que una estrategia de OpenAI para mejorar su imagen, frente a las críticas.

Ahora, ¿será útil esta nueva función? Todo dependerá de cómo se la use. ¿Acaso los alumnos cambiarán al “modo de estudio” o seguirán buscando el atajo para resolver su tarea?, es una de las dudas.

La nueva función "modo de estudio" es poderosa y puede ayudar. Pero como pasó con Encarta, Wikipedia o las primeras herramientas de Google, solo si los alumnos están comprometidos con el aprendizaje.

Y los docentes, ¿la incorporarán? ¿Cómo? ¿Están formados para esto? Es que por más “socrático, interactivo y motivador” que intente ser un chatbot, la enseñanza seguirá siendo una experiencia, ante todo, humana.

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