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Opinión del Director

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Hay que hacer más y dejar la queja

Daniel Caran

Daniel Caran

Varios intendentes correntinos y misioneros desde hace semanas iniciaron un reclamo que tiene un largo camino para ser atendido por las autoridades nacionales. Piden obras viales en los corredores de las rutas nacionales 12 y 14. Ambas de gran tránsito comercial porque son los accesos al país desde Brasil, Paraguay y Uruguay.

Pareciera ser que los jefes comunales recién advirtieron lo decadente que están esas estructuras viales, el costo de vidas humanas y la demora en el transporte de carga que producen esas rutas nacionales.

Es verdad. Esas obras que son solicitadas ahora, debieron realizarse hace décadas, mínimo unos 20 años atrás. Y las autoridades provinciales, la misma administración que está hace dos décadas pareciera ser que también ahora advirtió el peligro del estado calamitoso de los corredores viales.

Hablamos de un servicio esencial el que además tiene un componente privado, ambos corredores posen gerenciamiento de peajes. ¿Dónde va toda esa recaudación? ¿Alguien controla eso?

Si bien el Estado nacional debe ser el garante de obras de infraestructura, también es una obligación que las provincias arbitren sus medios necesarios para dotarse de obras estructurales. Ocurre en las provincias centrales del país: Córdoba, Buenos Aires o Santa Fe; ejecutan obras por sí solas, con financiamiento privado a través de empréstitos. Y así, modernizaron sus estructuras viales. Hicieron nuevas terminales terrestres y mejoraron la calidad de vida de sus habitantes.

En Corrientes la letanía de la queja se mantiene desde hace décadas. Todo es reducido a una supuesta discriminación nacional que está empeñada, en complicar la existencia de correntinos y correntinas. Además de ser una pose, la de la eterna víctima, es un argumento falaz que sirve solamente para justificar la incapacidad de gestión de los gobiernos locales.

Lo decimos siempre en este espacio: las obras que se ejecutan, por ejemplo, en la capital provincial, son con financiamiento nacional. Ni la gestión municipal ni provincial avanzan con obras de envergadura.

Por eso, hay que dejar de lado la queja como pose y empezar a trabajar. A diseñar políticas de Estado que atiendan las urgencias a mediano plazo y salir del ostracismo donde pareciera ser nos quieren dejar por la eternidad.

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