Ángel Villarruel tiene 42 años de aportes -35 de ellos en la fábrica de Lácteos Verónica- pero teme por el proyecto del Gobierno de elevar la edad requerida para jubilarse a los setenta años.
Recientemente despedido de la empresa láctea y con sesenta años de edad, su futuro se torna negro cuando la jubilación aparecía en el horizonte.
Villarruel no pudo continuar la charla con Ari Lijalad y Emilse Pizarro, porque lo invadió la desesperación, se quebró al aire, y se echó a llorar desconsoladamente.