La cara de Tomás Rebord fue del estupor a la risa por lo ridículo de la acusación en su contra, cuando Daniel Lipovetzky llevó a su mesa un frasco lleno de cogollos de marihuana.
La intención del exdiputado era promover la aprobación del uso del cannabis con fines medicinales y recreativos.
Pero el que la ligó fue el propio Rebord, que no estaba enterado de lo que haría su invitado y sin embargo deberá responder ante la justicia.