La pregunta era amplia y podía contestarse de diversas formas pero Horacio Rosatti eligió la peor. Si el presidente de la Corte Suprema de Justicia se queja porque tiene que tener cuidado a la hora de elegir las fechas de sus vacaciones qué le queda al resto de los trabajadores.
Rosatti arrancó su respuesta señalando que deberían ser cinco los integrantes del máximo tribunal y solo son tres, lo que los pone en una difícil situación.
Cuando uno imaginaba que iba a referirse a la cantidad de trabajo que le toca a cada uno, o a la necesidad de ampliar el número de integrantes para tener diferentes miradas sobre un tema, el presidente de la Corte salió con un argumento tan banal que dio vergüenza ajena.