Es difícil comprender cuál es el rol de la iglesia católica para Jorge Macri. Quizás crea que solo debe dedicarse a las cuestiones espirituales y olvidarse de las necesidades materiales de sus feligreses.
Dándole la espalda a la lectura de la Biblia y a la cantidad de ejemplo de desprendimiento y empatía por los que más sufren -desde San Francisco de Asís en adelante- el primo Macri decidió darle un nuevo norte a la religión católica, una visión egoísta e individualista.
Sus palabras desprenden también un análisis de la situación económica porque si cada vez hay más personas que recurren a la ayuda de las iglesias es porque el modelo de Javier Milei que él tanto defiende hace agua por todos lados.