Los bautismos en el deporte son un clásico. Mientras en el fútbol al que debuta en Primera se le corta el pelo, en otros deportes como el rugby o el hockey sobre césped, se realizan rituales más violentos.
En Mendoza, la Justicia reabrió una causa judicial iniciada hace tres años, en la que una menor denunció a diez diez jugadoras de hockey de club, Alemán, por haberla sometido a abusos.
En los últimos días, la Justicia imputó a las jugadoras por presunto “abuso sexual simple agravado por la participación de dos o más personas en perjuicio de otra”. Esa otra -su nombre se resguarda- tenía 16 años en el momento de la realización del particular ritual de iniciación, sucedido el 20 de abril de 2023.
EL CASO
El expediente había sido archivado en 2025 por una fiscal que consideró que no había delito penal porque “no hubo contacto físico directo”. Sin embargo, una revisión del órgano superior reabrió la causa e instó al Ministerio Público Fiscal a avanzar con la imputación.
La defensa de las jugadoras acusadas solicitó la nulidad del proceso, al menos hasta que intervenga un juez.
EL RELATO DE LA VÍCTIMA
“Yo iba a que me tiñeran el pelo. Era lo único que pensé que me iban a hacer. Por las ganas de pertenecer, dije ‘tengo que pasarlo’. Nunca supe que me filmaron hasta que me sacaron la venda. Yo no di consentimiento para nada. Me sentí tan humillada, yo se los dije. Una hora y media riéndose de mí, mientras decían hasta cosas de mi mamá”, relató la víctima en diálogo con el diario mendocino Los Andes.
Según precisa la denuncia, la capitana del equipo de la Primera fue a buscar a las menores y las llevó al baño del club, donde las hicieron formar fila y pasar de a una. Les ordenaron desnudarse y cubrirse el pecho con papeles u hojas sujetadas con cinta.
“Después nos vendaron los ojos con toallitas femeninas -siguió el relato la víctima-. Me preguntaban si era virgen, me sacaron la toalla y una decía ‘dale, dale, que la M. te quiere ver la c…’”.
Contó también que las obligaron a ponerse “en cuatro patas”, las hicieron gritar goles y cuando abrían la boca, les pusieron salchichas, ají picante en los labios -a pesar de que ella advirtió que era alérgica- y una morcilla en los genitales.
“Me sentí vulnerable, humillada, y sentí tanto miedo de que reaccionaran mal si les decía que me quería ir, que no podía hablar”, confesó.
La joven denunció que fue filmada sin su consentimiento y que después, en el chat del grupo, una de las agresoras le advirtió: “Si vos hablás, saltamos todas”. Pero, según la víctima, “al final nadie saltó. Una dijo ‘no nos van a creer’. Creo que no hablaron por querer seguir jugando en Primera, por seguir perteneciendo”.
La joven admitió que decidió exponerse públicamente y denunciar el ritual al que fue sometida “para que esto no se repita y no tengan que vivirlo las nenas de 10 años que entrenaba”.
EL TESTIMONIO DE LA MADRE
En radio Nihuil, la mujer contó cómo se decidieron a denunciar el caso.
QUÉ DICE LA DEFENSA
Fernando Peñaloza, el abogado del grupo de las jugadoras acusadas, le dijo a la prensa: “Vamos a oponernos y pedir la nulidad de las imputaciones. No estamos ante un hecho que sea un delito”.
En declaraciones a Mendoza Post, el letrado cuestionó el origen del conflicto judicial y aseguró que, en un principio, la intención era llegar a una conciliación con un pedido de disculpas.
Afirmó: “Cuando vieron el negocio, una demanda en dinero al Club Alemán, cambiaron claramente la tesitura. Es un dato que está materializado en el expediente”.
Y se quejó: “Esto se le hizo a seis chicas, a todas se les hizo lo mismo. No es que a ella se la abusó y al resto no. Las otras cinco no dijeron nada, de hecho, los padres se han presentado muy molestos a declarar, diciendo que sus hijas nunca se sintieron agredidas sexualmente”.
EL DELITO
Este delito prevé una pena de tres a 10 años de prisión. Sin antecedentes y con la pena mínima, las acusadas podrían esperar el juicio en libertad.
En paralelo, avanza una demanda civil millonaria que rondaría los 100 millones de pesos.