El biógrafo y amigo de Javier Milei ensayó una defensa de los genocidas argumentando que no se cumplieron los pasos procesales correspondientes, lo que fue refutado por Pigna.
El historiador respondió a las palabras de unos de los faros ideológicos de Javier Milei, Nicolás Márquez, quien sostuvo que los militares debían haber sido juzgados por un tribunal propio.
Con rigurosidad histórica, Pigna recordó que Alfonsín abrió la oportunidad para que ellos lo hicieran y fueron los propios militares quienes se negaron a realizar los juicios.