La política se discute y se analiza pero no consigue el entusiasmo que logra la corrupción para el periodismo. Basta que estalle un caso para que los periodistas de todo signo político se pongan en el rol de fiscales morales de la Nación y se tiren de cabeza en el tema.
Ahora el que está en el ojo de la tormenta es Manuel Adorni y hasta Eduardo Feinmann aprovechó el escándalo para pegarle.
Esta vez lo hizo apuntando hacia Marcelo Grandío, quien viajó con Adorni a Punta del Este, y al que el Jefe de Gabinete 'premió' dándole cuatro programas para su productora en la Televisión Pública.