Un episodio bochornoso ocurrió en el fútbol africano pero repercutió en todo el mundo ya que se trata de dos selecciones de importancia internacional y muy presentes en los mundiales.
El escándalo comenzó en la final de la Copa de África, cuando el partido disputado en enero había terminado 1-0 para Senegal en tiempo suplementario.
Sin embargo, todo quedó envuelto en polémica por un penal cobrado para Marruecos en el final del partido, que generó la furia del equipo senegalés.
En medio del caos, los jugadores se retiraron del campo durante varios minutos como protesta antes de regresar y completar el encuentro.
Pero lo increíble vino después: la CAF interpretó esa salida momentánea como una “incomparecencia” y decidió dar por perdido el partido a Senegal. Resultado: 3-0 administrativo para Marruecos… y campeón.
Desde Senegal calificaron la decisión como “injusta” y “escandalosa”, y anunciaron que apelarán ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo. Incluso el gobierno del país se metió en la discusión.