Según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA), el consumo por habitante se ubica en niveles históricamente bajos, y así lo mostraron al aire en La Nación.
Diversos relevamientos lo ubican entre 46 y 47,5 kilos anuales por persona, cayendo a niveles que no se registraban desde hace dos décadas.
El dato fue destacado por distintos medios especializados y también por periodistas de La Nación, que señalaron que el consumo interno continúa en las peores marcas de los últimos veinte años.
Entre los indicadores que intentan explicar este bajo consumo histórico, aparecen el del alto precio de la carne y una caída brutal de nivel adquisitivo de los argentinos.
La situación genera preocupación en toda la cadena cárnica porque no se trata de una caída puntual sino de una tendencia que se viene consolidando desde hace meses, producto de las políticas de ajuste del gobierno libertario.