No parecía ni el momento ni el lugar pero a Agustín Etchebarne no le importó demasiado. Sin mediar ningún incentivo sacó a relucir los trapos sucios que tenia guardados desde que compartía espacio con Ricardo López Murphy y se los tiró todos a la cara.
Todo comenzó porque Etchebarne le reclamó a su antiguo aliado que no apoyara a Javier Milei que estaba realizando lo que siempre defendieron.
López Murphy -denostado por el propio Milei en varias oportunidades- dijo que nunca se “vestiría de violeta” cerrando cualquier posibilidad de defensa del gobierno de La Libertad Avanza.
Eso despertó el enojo del economista libertario quien le enrostró viejas inquinas y hasta le reclamó que nunca le hubiera agradecido el trabajo que hizo por él.