La historia es simple, sencilla y a la vez te rompe el corazón.
Y es que cuenta algo que podría replicarse en cada rincón del país. Un trabajador nuevo que ingresa a una empresa, se hace amigo de quien le enseña el oficio a punto tal de compartir tiempo personal y de familia.
Pero la política económica que parece estar en contra del laburante y de la industria nacional, que genera el cierre de empresas y la multiplicación de los desocupados, no sólo quebró esa amistad sino que también destruye la vida de quienes pierden el empleo.