Si fuera por el canciller Pablo Quirno todavía Agostina Páez sigue detenida en Brasil. El ministro de Relaciones Exteriores es tan inoperante como la mayoría de sus colegas de Gabinete.
Pero la abogada a la cual se le inició una causa en el país vecino por un video donde se la ve hacer gestos racistas -imita a un mono para burlarse de una persona negra- consiguió la venia para regresar a la Argentina gracias a las gestiones del expresidente Alberto Fernández y la diputada libertaria disidente Marcela Pagano.
Antes de subirse a un avión hacia el país dialogó con Eduardo Feinmann, quien machacó sobre el hecho, reiterándole que lo suyo había sido un episodio de racismo. Páez intentó despegarse del mote y contraatacó recordándole las veces que el conductor de A24 mostró su intolerancia y discriminación.