Los periodistas como Débora Plager, que se subieron con recelo al tren libertario porque sus televidentes lo reclamaban, ahora puede salir a mostrar sus diferencias sin problemas.
Aquellos que se sentían más cómodos en el macrismo donde primaban las buenas maneras con la prensa hegemónica, se toman la revancha después de ser hostigados por el presidente y su horda de trolls en las redes sociales.
Plager estalló al ver cómo Javier Milei publicaba como único argumento de defensa a las acusaciones de pedidos de coima, un comunicado de la Suizo Argentina.
La falta de explicaciones, sumado a lo poco ético de poner la investidura presidencial a la par de una empresa privada, puso de muy mal humor a Plager.