Dady Brieva demostró un acto de humidad que pocos tienen en la política, donde con tal de conseguir un cargo son capaces de cualquier cosa.
En tiempos donde las peleas entre dirigentes por encabezar o poner nombres propios en las listas parece ser lo único importante, Dady bajó un mensaje.
Primero reconociendo no saber lo suficiente para ejercer el lugar para el que le ofrecieron estar, y por otro mostrando que muchas veces se es más útil haciendo lo que sí sabe hacer -en este caso y según sus palabras ser un divulgador del peronismo- que intentando escalar posiciones.