La imagen de Stale Solbakken celebrando la clasificación de Noruega a los dieciseisavos de final del Mundial 2026 se volvió viral en todo el mundo, aunque detrás de esa escena se esconde una historia mucho más profunda vinculada a la muerte, la recuperación y una nueva oportunidad de vida.
Luego del triunfo por 3-2 frente a Senegal, el entrenador noruego protagonizó un emotivo momento al subir a la tribuna para besar a su esposa, Anniken Solbakken. La secuencia rápidamente se difundió en las redes sociales y captó la atención de millones de personas.
QUÉ HISTORIA TIENE EL BESO DEL ENTRENADOR DE NORUEGA CON SU ESPOSA TRAS EL PARTIDO CON SENEGAL
Tras la victoria ante Senegal, el entrenador noruego también dedicó palabras de reconocimiento a su gran figura, Erling Haaland, autor de dos de los tres tantos del partido. Con tono distendido, incluso dejó una observación crítica: “Hoy desperdició una ocasión clarísima. Podría haber convertido más goles”, comentó entre risas.
Aun así, Stale Solbakken admitió que el tramo final del encuentro fue sumamente exigente por la intensa presión del conjunto africano. “Lo esencial es que ya logramos la clasificación”, señaló con evidente alivio tras el pitazo final.
Más allá del presente deportivo, la trayectoria de vida del seleccionador impacta por su dureza. El 13 de marzo de 2001, cuando jugaba en el FC København, sufrió un paro cardíaco durante una sesión de entrenamiento. Su corazón dejó de latir durante varios minutos y llegó a ser declarado clínicamente muerto antes de ser reanimado.
Con el paso del tiempo, el propio Solbakken recordó aquel episodio con crudeza: “Prepararon mi funeral”, confesó al rememorar el momento en que permaneció sin signos vitales antes de ser estabilizado por el equipo médico.
También relató las sensaciones que experimentó durante aquel episodio crítico: “Al principio no veía absolutamente nada, todo era oscuridad. Después apareció un azul claro, como un túnel. Era una luz muy agradable”, describió. Incluso llegó a preguntarse tras recuperarse si “podría quedarse un poco más allí”.
La reanimación fue posible gracias a la intervención inmediata del médico del club, Frank Odgaard, quien aplicó maniobras de RCP y utilizó un desfibrilador hasta lograr estabilizarlo. “Fue un milagro: su corazón estuvo detenido 12 minutos”, afirmó el profesional.
El impacto del hecho también alcanzó a su familia. Solbakken contó que su madre llegó a organizar su despedida mientras él aún se debatía entre la vida y la muerte, y que sus allegados pasaron de temer por su vida a preocuparse por posibles secuelas neurológicas.
“Mi esposa todavía no puede hablar de aquello, incluso después de tantos años”, reconoció el entrenador. En ese entonces, su pareja quedó a cargo de dos hijos pequeños, enfrentando una situación límite a muy temprana edad.
Con el tiempo, el técnico interpreta aquel episodio como un punto de inflexión: “El paro cardíaco fortaleció a mi familia y me hizo valorar la vida de otra manera. Ahora sé lo que realmente importa”, reflexionó.