Rombolá citó un estudio reciente que da estos preocupantes números, ya que si el 20% de los ingresos se utilizan para pagar deuda eso se convierte en un espiral que termina, indefectiblemente en un estallido del sistema.
Es obvio que ante la situación de tener que elegir entre la alimentación y la salud y educación de una familia y el honrar las deudas, los acreedores serán lo perdedores.
“La crisis que se vive en la Argentina, además de ser económica, es una ruptura del tejido social donde la política, principalmente la oposición, va a tener que ser inteligente y empática” y es que sin un proyecto que genere puestos de trabajo porque esa es la única salida.