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Internacionales

Japón mueve sus fichas en la Hidrovía y dona una draga a Paraguay en medio de la tensión con Argentina y Brasil

La draga DRM-5 "Paraguay" tendrá la mayor potencia operativa del país y le permitirá blindarse frente a los planes de Lula y Milei. La apuesta de Japón por la infraestructura estratégica.

La llegada de la draga DRM-5 "Paraguay" a la terminal portuaria de Pilar, tras un largo viaje desde Nueva Palmira, es más que una simple asistencia técnica por parte de Japón. La donación a la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) se da luego de que Argentina concluyera el proceso de privatización de la hidrovía y Brasil pateara la concesión de la vía navegable para 2027.

Con una capacidad de dragado de 1.500 metros cúbicos por hora y 64 metros de eslora o longitud, la nueva embarcación se convierte en la mayor potencia operativa del país. Para el Gobierno de Santiago Peña, el movimiento de Japón es clave en un momento donde la soberanía del comercio fluvial -por donde circula cerca del 80% de las exportaciones paraguayas- está bajo el fuego cruzado de las reformas de Javier Milei y las históricas ambiciones de infraestructura de Brasil.

En la ANNP admiten que depender exclusivamente de las licitaciones a empresas privadas locales para mantener los pasos críticos del río Paraguay es un dolor de cabeza crónico y un drenaje de recursos. Con la DRM-5, el Gobierno de Peña recupera músculo operativo para garantizar la navegabilidad y contrarrestar las turbulencias que bajan desde Buenos Aires.

La preocupación de los armadores paraguayos pasa por el giro estratégico de la Administración General de Puertos (AGP) en Argentina. El Gobierno de Milei consumó la privatización total del tramo argentino de la hidrovía, un esquema que amenaza con encarecer los costos operativos y reactivar la disputa por el cobro de peajes directos, una cuestión que ya tensionó la relación bilateral en 2023.

Al contar con flota propia y una nueva draga, Paraguay busca blindarse y asegurar canales estratégicos sin quedar atrapado en los pliegos de la concesión impulsada por Milei. La draga japonesa operará precisamente para mitigar los efectos del estiaje (bajada) severo que viene castigando la cuenca.

Para el Gobierno de Peña, el movimiento de Japón es clave en un momento donde la soberanía del comercio fluvial -por donde circula cerca del 80% de las exportaciones paraguayas- está bajo el fuego cruzado de las reformas de Javier Milei y las históricas ambiciones de infraestructura de Brasil

En tanto, el interés de Brasil se centra en garantizar el calado en el tramo norte de la hidrovía para dar salida a su producción de soja y minerales, pero con una fuerte reticencia a los megaproyectos de dragado que alteren los ecosistemas compartidos, sobre todo en el Pantanal. Lula tiene que hacer equilibrio entre las obras de infraestructura que piden los gobernadores del sur y las restricciones ambientales de la administración federal.

Por lo pronto, la Cancillería paraguaya -en alianza con Bolivia-, logró frenar la licitación para la concesión del lado brasileño, con la excusa de extender la etapa de consultas y discutir las regulaciones que afectarán tanto a Paraguay como a Bolivia, pese a que el tramo navegable se encuentra, en gran parte, bajo soberanía brasileña.

El despliegue de la DRM-5 en el tramo paraguayo busca demostrar que el país puede sostener sus estándares logísticos sin necesidad de someterse a las decisiones del eje Buenos Aires-Brasilia. Pero la jugada de Japón no es desinteresada: Tokio viene consolidando su presencia en infraestructura estratégica en Paraguay frente a la penetración de capitales chinos en el resto de la región.

Con información de LPO

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