La caída del terraplén sobre la alcantarilla en el camino vecinal conocido como Ruta 14 es una situación reiterada y parece ser un desgraciado déjà vu que una y otra vez vuelve a suceder a los habitantes de los parajes de San Isidro, en el departamento de Goya. Año tras año y creciente tras creciente, la corriente de agua devenida de los bañados y el desborde del arroyo Batel hace ceder la precaria construcción en la calle que une la Ruta Nacional 12 con el paraje Stella Maris, San Antonio Isla, El Quebracho, San Francisco y San Gregorio y toda la zona costera en el municipio. Las reconstrucciones de parte del Municipio llegaron con esfuerzo y fondos propios.
Pero cada año, la misma historia. Ahora, la caída del paso sucedió en mayo y las obras de reparación aún no finalizan. Las mismas están encaradas por la Dirección de Vialidad Provincial y consisten en la construcción de alcantarillas con un diámetro de un metro y se levanta un terraplén en 60 cm. Se anunció la instalación en el lugar de un puente Bailey, para reconectar la zona. La tardanza en las obras produjo incluso un choque entre la intendente, Vilma Ojeda, y el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, quienes entrecruzaron recientemente queja y alegato respectivamente, cuando el mandatario provincial ratificó que las obras se están ejecutando.
El peligro inminente es que por la característica provisional, la obra en ejecución corra el mismo fin ante la próxima creciente hídrica, y deje otra vez desconectados a los cinco parajes. Piden que Vialidad construya un viaducto de concreto, una estructura segura. Están aislados unos tres mil vecinos por que las obras no terminan y no sirve que se haga un terraplén de arena y un puente de madera como el que están haciendo hoy, ratificó Ojeda.
En declaraciones a la prensa, la intendente contó: Desde la primera semana de mayo con la lluvia más grande que hubo, cayó el terraplén, que es muy importante porque más de tres mil personas quedan aisladas y con muchas necesidades. Hay otra calle que es el camino al Bajo, pero tiene más de 70 km de tierra y no está en condiciones para circular, y es muy difícil que la gente transite por allí. Hasta hoy no contamos con el puente Bailey pero se estuvo haciendo un relleno y nivelación con arena, que no es un material que aguante y la lluvia se llevará todo. Necesitamos con urgencia esta vía de comunicación y tendrían que rever los ingenieros que están a cargo, porque no hay un desvío para el agua. Ahora que el agua bajó y está seco, la gente circula apenas por ese lugar; pero están muy preocupados porque saben que va a volver a llover y la situación se va a repetir. Es nuestra preocupación que se pueda avanzar con esa obra definitiva. Desconozco lo que se va a hacer, hay algunas maderas pero nada más.