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Info General Escuela Misericordia

Representantes de toda la sociedad despidieron a la hermana Magdalena

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Crédito: 99236

Referentes políticos, religiosos y particulares se acercaron a la Escuela Misericordia para dar el último adiós a una mujer que brindó todo su amor y conocimiento a los niños, docentes y tutores. Los directivos decidieron extender el duelo hasta la jornada de hoy.

 

La co­mu­ni­dad edu­ca­ti­va, ca­tó­li­ca y de dis­tin­tos sec­to­res de la so­cie­dad co­rren­ti­na, des­pi­die­ron los res­tos de la ma­dre Mag­da­le­na Ro­sa Li­ma Pá­ez, re­fe­ren­te de la Es­cue­la Nues­tra Se­ño­ra de la Mi­se­ri­cor­dia.


En la ma­ña­na de ayer, épo­ca se acer­có al es­ta­ble­ci­mien­to edu­ca­ti­vo de la ca­lle 9 de Ju­lio. Per­so­na­li­da­des de la po­lí­ti­ca y re­li­gio­sas, alum­nos, tu­to­res y egre­sa­dos in­gre­sa­ron a la ca­pi­lla que se en­cuen­tra en el edi­fi­cio.


Allí fue­on ve­la­dos los res­tos de la re­li­gio­sa. Por es­te mo­ti­vo, las cla­ses se in­te­rrum­pie­ron ayer en los dos tur­nos. Los di­rec­ti­vos de la ins­ti­tu­ción de­ci­die­ron ex­ten­der el due­lo has­ta hoy. Re­cién ma­ña­na, los alum­nos y do­cen­tes re­to­ma­rán las ac­ti­vi­da­des.


Pe­se a la llo­viz­na que ca­yó en gran par­te de la jor­na­da, una mul­ti­tud se hi­zo pre­sen­te pa­ra la des­pe­di­da.


El ar­zo­bis­po de Co­rrien­tes, An­drés Sta­nov­nik, fue una de las per­so­na­li­da­des de la co­mu­ni­dad ca­tó­li­ca que se acer­có a des­pe­dir a Mag­da­le­na.


El pa­dre Ro­ber­to Pi­ni, pá­rro­co de la Igle­sia Ita­tí, en diá­lo­go con épo­ca di­jo que son va­rias las ge­ne­ra­cio­nes de co­rren­ti­nos que es­tán agra­de­ci­das por los va­lo­res que in­cul­ca­ba la her­ma­na Mag­da­le­na.


“Mu­chos alum­nos se for­ma­ron ba­jo su pre­sen­cia re­li­gio­sa. Sin du­das que los pa­dres es­tán agra­de­ci­dos por el cons­tan­te apo­yo, con­se­jos y va­lo­res que brin­da­ba en el sa­lu­do ini­cial y las ora­cio­nes en ca­da uno de los dí­as de ac­ti­vi­dad es­co­lar. No ten­go du­das que ella ocu­pa­rá un es­pa­cio en el co­ra­zón de ca­da fa­mi­lia”, en­fa­ti­zó el re­li­gio­so.


Ade­más ex­pre­só que ella es­tu­vo en mo­men­tos im­por­tan­te de su vi­da. “E­lla le te­nía mu­cho apre­cio a mis pa­dres. Cuan­do mi ma­dre fa­lle­ció es­tu­vo a mi la­do y aho­ra no pue­do ha­cer otra co­sa que agra­de­cer tan­ta mues­tra de ca­ri­ño”, se­ña­ló con una no­to­ria emo­ción.


“Cues­ta cre­er que se ha­ya ido, pe­ro lo des­ta­ca­ble es que de­jó hue­llas muy im­por­tan­te de sí en es­ta tie­rra”, des­ta­có Pi­ni en co­mu­ni­ca­ción con es­te me­dio.


“Hay mu­cho do­lor por la par­ti­da de la her­ma­na. La que­re­mos re­cor­dar con to­do ca­ri­ño y ca­da uno de los fa­mi­lia­res con una pa­la­bra de paz y ora­cio­nes. Pa­ra no­so­tros se fue una per­so­na lle­na de so­li­da­ri­dad, pa­ra no­so­tras, se fue un án­gel”, di­jo una de las po­cas ma­es­tras que to­mó con­tac­to con los me­dios.


 

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