Los jóvenes fueron los principales protagonistas de las oraciones por trabajo. Durante la jornada, se celebraron los 12 años del santuario y hubo fuertes pedidos a “defender la vida”. Un hombre de 59 años murió de forma súbita durante la vigilia.
En una época en la que el trabajo es un bien preciado en el país, la figura de San Cayetano se hizo más fuerte que nunca en la celebración en el templo de la localidad homónima, en el municipio de Riachuelo. Allí, miles de fieles se acercaron para pedir y agradecerle al santo por “el pan y el trabajo”.
La manifestación de fe hacia el santuario, ubicado sobre avenida San Cayetano 4650, mostró a miles de jóvenes que encabezaron las plegarias en el templo y expuso que sobran las ganas, pero muchas veces faltan las oportunidades.
Las fiestas patronales comenzaron con el inicio de la novena el pasado lunes 29 de julio y tuvieron su primer momento clave el domingo 4 de agosto con la 34º Peregrinación de Trabajadores desde la Rotonda de la Virgen de Itatí hasta el santuario.
La secretaria de la comunidad parroquial de San Cayetano, María Mercedes Benites, precisó a época que en la oportunidad llegaron más de 10 mil personas. A este número hay que sumar los grupos que se acercaron durante los 9 días de rezo.
En tanto el martes, desde las primeras horas de la tarde, se empezó a sentir con más fuerza el arribo de los peregrinos que llegaban hasta el predio a pie o en vehículos particulares para ser parte de la vigilia.
El segundo momento clave fue el saludo de la imagen del santo, a la medianoche del 7 de agosto, que fue presenciado por más de siete mil personas. “La misa fue multitudinaria y a campo repleto; no podíamos circular con normalidad por la cantidad de gente”, remarcó Benites.
Sin dudas, el clima fue un aliado indispensable para que se viviera una verdadera fiesta en la localidad ubicada a 22 kilómetros de la ciudad de Corrientes y a 6 kilómetros de Riachuelo.
La encargada del templo subrayó que, a diferencia de celebraciones anteriores, este año se notó una importante afluencia de jóvenes, y sobre todo de familias integradas por jóvenes.
“Muchas veces me preguntan si la situación económica influye y, en esta edición, la respuesta es claramente sí”, aseveró.
Al mismo tiempo, la encargada de coordinar las celebraciones litúrgicas detalló: “Vienen a buscar consuelo y refugio ante las dificultades que se les presentan. Y no sólo por situaciones personales, sino por las que atraviesan familiares, amigos y conocidos”.
Por su parte, Antonio Pintos, encargado del operativo de salud en el predio, destacó la gran concurrencia de gente la noche del 6 de agosto. “Hoy (por ayer) registramos una gran cantidad de jóvenes caminando hacia el santuario a la madrugada, y durante el día su presencia se hizo más evidente”, comentó.
Fiesta de San Cayetano
La primera ceremonia litúrgica, tras el Rosario de la Aurora, empezó a las 7, destinada a la comunidad arquidiocesana para pedir por energías para enfrentar el servicio de la jornada. A las 8, la misa fue en honor al santo patrono. Para ese momento, ya se formaba afuera del predio una fila de dos cuadras para ingresar y tocar la imagen del sacerdote italiano.
A las 9, se organizó una chocolateada para los niños de la localidad y los peregrinos. Acto seguido, a las 9:30, se realizó la tercera ceremonia del día, destinada a los más pequeños.
La mañana del Día de San Cayetano concluyó con una misa, a las 11, en acción de gracias por los 12 años del santuario.
La comunidad católica inició las actividades en la zona en junio de 1935, en el ámbito de la parroquia de La Santísima Cruz de los Milagros y, dos años después, asumió como párroco de la misma Isidro Blanco Vega, más conocido como el Paí Blanco, quien continúa con el acompañamiento de la nueva comunidad e incentiva la construcción de una capilla.
El edificio fue bendecido el domingo 6 de agosto de 1939 por el sacerdote Ramón Secundino Roubineau. Ese mismo día, el Paí Blanco celebra la primera misa en el interior de la nueva y ya bendecida capilla.
En tanto, la parroquia “San Cayetano” es erigida el 8 de setiembre de 1963 por el obispo Francisco Vicentín.
“Hace 12 años, el monseñor emérito Domingo Salavador Castagna elevó a categoría de santuario el templo al ver la cantidad de gente que se acercaba por la devoción”, explicó la secretaria de la parroquia.
Según Benites, el santuario de San Cayetano se ubica en el segundo lugar en importancia después de la Basílica de Itatí en lo referido a cantidad de gente que recibe.
Los festejos continuaron a las 12 con un festival folclórico en el predio, que se extendió hasta las 16. A esa hora comenzó la peregrinación que contó con la presencia de la imagen peregrina de Itatí y figuras religiosas de distintas comunidades vecinas.
La misa central se llevó a cabo una vez finalizada la procesión y fue presidida por el vicario general, José Billordo.
En la ceremonia, el referente hizo un fuerte llamado a defender toda vida humana y rogó por la salud del arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik.
En los momentos culmines de la jornada, se sorteó una importante suma de dinero referida al bono de contribución.
Finalmente, el Día de San Cayetano finalizó a las 20, con la misa de clausura.
“Deseamos la paz y el bien para la comunidad. Además, invitamos a seguir el ejemplo de San Cayetano. Así seremos audaces en nuestra vida diaria y también podremos cambiar nuestra vida cotidiana en bien de nuestra familia y la sociedad”, expresó la encargada del santuario.
“Los peregrinos cada año vienen con las mismas ganas de agradecer y pedir, o para interceder por otros que no tienen trabajo, que es tan necesario y que es para dignificarse. Si bien la pelean cada día, tienen ese gesto de agradecer a Dios”, sostuvo sobre la jordana Daniel Danuzzo, cura párroco.
La historia
Cayetano de Thiene nació en 1480 en la ciudad italiana de Vicenza. De familia noble, estudió derecho civil y canónico en la Universidad de Thiene.
En su juventud, logró trabajar para la Santa Sede y cuando cumplió 35 años se ordenó sacerdote.
Durante su labor pastoral, fundó la Orden de Clérigos Regulares Teatinos en 1524. El objetivo de la orden era servir a los pobres y cambiar el trabajo misionero en un contexto en el cual los sacerdotes comerciaban con indulgencias y la Reforma luterana amenazaba el poderío de la Iglesia Católica.
El 7 de agosto de 1547, falleció y en 1671 fue proclamado Santo de la Providencia y Patrono del pan y del trabajo, por el papa Clemente X.
Es considerado el santo del trabajo, porque según los historiadores de la iglesia católica, se desprendió de todas sus pertenencias materiales y las donó a los más pobres.
También fue el primero en abrir un banco para otorgar prestamos a familias indigentes con bajos intereses.
Por último, se le atribuyen otra serie de gestos solidarios que guardan distintas versiones. Época