Se produjo el momento más esperado de este 16 de julio. En medio de las aguas del río Paraná, la imagen de nuestra Virgen de Itatí se encontró con la de la Virgen de Caacupé, traída con amor desde la vecina orilla de Itá Corá, Paraguay.
Bajo un cielo cargado de emoción, ambas imágenes patronales se fundieron en un abrazo de fe, realizaron una breve pero imponente procesión náutica y luego regresaron a tierra firme para dirigirse hacia la Basílica.
Un lazo de hermandad que no se rompe: Esta emotiva tradición, que une a dos pueblos hermanos a través del agua y la devoción, se realiza desde 1990.
La postal del día: Miles de peregrinos y promeseros colmaron la costa de Itatí, saludando con pañuelos blancos, lágrimas y aplausos el paso de las embarcaciones.