Las empresas que organizan fiestas de recepción piden hasta 8 mil pesos por la cena y el baile de egresados. La mayoría de los colegios ya cerraron contratos con una reconocida empresa, que le sumó al costo lo que deja de ganar por la no venta de alcohol. Lo argumentan sin tapujos: "si no vendemos alcohol no podemos hacer la fiesta". Los colegios no intervienen pues se trata de un contrato entre los padres y la empresa. Tampoco participan del baile.
Primero fueron los padres y tutores del Colegio Gral. San Martín,a quienes les exigieron el pago de seis mil pesos, en cuotas o al contado, para que sus hijos tengan su cena de egresados y su fiesta por parte de empresas del medio.
La empresa Yapiré, la que tiene el monopolio del Club Boca Unidos, ofrece sus servicios de una cena modesta para los egresados seguida de baile, y del baile y presentación de los egresados, lo que promedia los 7 mil pesos, y mil más si se suma una bandeja con 64 bocaditos (algo así como 15 pesos por cada sandwichito, chipacito y empanadita de copetín).
Pero lo que más irritó a los tutores es que una gaseosa en el predio de la fiesta tendrá un costo de 200 pesos, por lo menos, y una hamburguesa por encima de lo que saldría en un carrito de la costanera.
La empresa argumenta que los costos de armado y desarmado de las estructuras de escenario también influye en los costos. Es sabido que la misma es usada varias veces todos los días, permanece armada por casi un mes en el predio sin tocarse, por lo que indican que no debería implicar un mayor costo para la misma.
Los contratos con los organizadores se convierte en un contrato de adhesión, sin poder discutirse precios ni servicios separados. tal el caso de promociones que solo desean contratar la cena y no el baile, o viceversa. Los contratos no lo permiten. Si bien el acuerdo es individual, la presión sobre un grupo en particular y de éstos sobre el resto, termina inclinando la balanza hacia el monopolio, que argumenta que los costos se dispararon porque ya no venden alcohol libremente como antes.
Una ordenanza determina alcohol cero en las recepciones. De hecho siempre las empresas lucraban con la venta de éste a menores en las fiestas.