Una verdadera multitud se congrego en la Iglesia Catedral, en la fría y ventosa noche del miércoles. El obispo Adolfo Canecin presidió una Misa concelebrada, con todos los párrocos de la ciudad. Esta celebración litúrgica se hizo mientras en el Senado de la Nación se debatía un proyecto para despenalizar el aborto. Cientos de feligreses, especialmente de los grupos de catequesis, caminaron desde sus parroquias hasta el templo catedralicio, que estaba iluminado de color celeste.
En adhesión a la Conferencia Episcopal Argentina que convocó a la celebración de una nueva ¨Misa por la Vida¨ que tuvo lugar en la catedral primada de Buenos Aires, el miércoles 8 de agosto a las 20. A su vez, en el interior de la jurisdicción eclesial, en los parroquias centrales de los siete departamentos, entre ellas Goya, replicaron la misa con la intención del sí a la vida.
En su mensaje, el obispo Adolfo Canecin expresó: “En nombre de Dios, respeta, defiende, ama y sirve a la vida, toda vida humana. Solo siguiendo este camino, encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad. Que estas palabras lleguen a todos los hijos de la Iglesia que lleguen a todas las personas de buena voluntad interesadas por el bien de cada hombre y mujer, por el destino de toda la sociedad”.
EVANGELIUM VITAE
“Hermanos. El ´Evangelium Vitae´, el Evangelio de la Vida escrito por San Juan Pablo II dado a conocer el 25 de marzo de 1995. El Evangelio de la Vida, quizás conocido por algunos, leído por otros o desconocido por muchos. Escrito por un santo: el papa Juan Pablo II; que tiene total, absoluta y plena vigencia. Comienza diciendo que el Evangelio de la Vida, está en el centro del mensaje de Jesús acogido con amor por la Iglesia es anunciado por intrépida fidelidad como buena noticia a los hombres de todas las épocas y culturas. Jesús, presentando el núcleo central de su misión redentora dice: “Yo he venido para que tengan vida en abundancia”. Es precisamente en esa vida donde encuentran pleno significado todos los aspectos y momentos de la vida del hombre. Ya que consiste en la participación de la vida misma de Dios, lo sublime de esta vocación sobrenatural manifiesta la grandeza y el valor de la vida humana incluso en la fase temporal. La Iglesia sabe que en este Evangelio de la vida recibido de su señor tiene un eco profundo y persuasivo en el corazón de cada persona creyente e incluso no creyente. Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana”.
“VALOR INCOMPARABLE”
También expresó: “El derecho de cada ser humano de haber respetado totalmente este bien primario suyo y una conclusión fuerte: en el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política, los creyentes en Cristo deben de modo particular defender y promover este derecho conscientes de la maravillosa verdad recordada por el Concilio Vaticano II. El Hijo de Dios en su encarnación se ha unido en cierto modo con todo hombre. En este acontecimiento salvífico se revela el valor incomparable de cada persona humana. La Iglesia se siente llamada a anunciar a los hombres de todos los tiempos este Evangelio, fuente de esperanza inquebrantable de verdadera alegría para cada época de la historia. El Evangelio del Amor de Dios al hombre, el Evangelio de la Dignidad de la Persona; el Evangelio de Va vida son un único e indivisible Evangelio” dijo.