El alcalde Miguel Ángel Mancera Espinosa le entregó al papa Francisco la Llave de la Ciudad de México, en una ceremonia que se llevó a cabo en el Zócalo capitalino. Por la tarde irá a Ecatepec, el municipio más poblado del país, que padece una fuerte problemática de violencia social.
"Ningún Sumo Pontífice de la Iglesia católica había estado aquí, es un honor que sea el papa Francisco", señaló el mandatario.
El Ejecutivo local otorgó al Sumo Pontífice las condecoraciones como muestra de la hospitalidad de los capitalinos.
La llave de la Ciudad de México es de plata. Pesa 280 gramos y tiene grabado el escudo de armas de la CDMX, así como el nombre del papa Francisco.
La llave, medalla y pergamino para la declaratoria de huésped distinguido se otorgan a presidentes, jefes de Estado y ministros, como muestra de amistad.
Para su segundo día de actos oficiales en México, el papa va a la ciudad de Ecatepec, un suburbio de la capital mexicana, para celebrar allí una misa masiva al aire libre. En los últimos dos años, se han registrado más de 600 asesinatos de mujeres.
Un foco de violencia al que aludirá seguramente Francisco, luego de haber pedido un día antes a la clase política y al clero combatir la corrupción, el crimen organizado y el narcotráfico.
Desde la noche del sábado, miles de personas se preparan con gruesas cobijas para afrontar el frío del campo de una universidad en Ecatepec, donde el Papa Francisco va a celebrar el domingo 14 de febrero una misa masiva al aire libre.
Se esperan más de 300 mil personas a esta cita, para muchos, una misa que busca renovar la fe de los habitantes de Ecatepec y despertar la conciencia de los criminales.