La escuela EFA Esperanza Campesina de Pueblo Libertador atraviesa una crisis educativa muy aguda. Los docentes sostienen reclamos laborales, pedagógicos y organizacionales de los cuales aducen no tener respuestas. Es por esto, que através de una carta abierta, exponen su situación a toda la comunidad educativa.
Iniciamos los reclamos a las autoridades educativas de nuestra dependencia DIGEP, quienes llegaron a la escuela el 22 de junio, día que se inició el expediente. Desde entonces las autoridades han visitado repetidas veces nuestra escuela. El 13, 30 y 31 de julio y el 1 de agosto se reunieron con padres y docentes para tomar conocimiento de la situación. En todo ese tiempo, la situación laboral empeoró ya que recibimos nuevos despidos, aunque luego fueron frenados por la directora de DIGEP María Elisa Mariño. Sin embargo dos compañeros siguen despedidos.
Hemos denunciado las irregularidades en la Secretaría de Trabajo, iniciando procesos judiciales. Recurrimos a distintas dependencias, gremios, medios de comunicación, padres, al INADI y a la comunidad para que tomen cartas en el asunto porque no se puede más. En primer lugar, el Rector se niega a realizar reuniones institucionales para el tratamiento de las cuestiones. Tras los reclamos se intensificó el acoso laboral por parte del Rector, empujándonos a situaciones intolerables Soportamos mucho tiempo esta situación porque temíamos perder la fuente laboral, pensando también que sin profesores y alumnos no hay siquiera el “A” y “B” de una escuela. El riesgo es real porque la escuela es privada y nos contratan de modo INTERINO anualmente. También podemos ser despedidos por “no cumplir con el ideario institucional”.
Ahora bien, hay que mencionar que en esta escuela, o no hay, o no funciona, o está acéfala, y no conocemos a la COMISIÖN DE PADRES, que son nuestros empleadores. En las sucesivas reuniones con las autoridades del Ministerio de Educación, pese a que hemos reclamado, la comisión no se ha presentado. En su lugar, el Rector es quien toma las decisiones organizacionales, pedagógicas y administrativas de la escuela. En condiciones normales, el Rector es solo el “consejero o asesor” de la Comisión de Padres. Esta irregularidad permanece oculta o, mejor dicho, disimulada para la mayoría de la comunidad. A su vez, no se permite la participación de los padres y docentes en el P.E.I. (Proyecto Educativo Institucional).
Los padres que se acercaron a la institución tras enterarse por los medios de comunicación, pudieron manifestar a las autoridades del Ministerio que nunca fueron invitados a participar ni a formar parte de la Comisión de Padres. Desconocen su existencia y recién comienzan a tomar conocimiento de los derechos y responsabilidades que les corresponde. Por reglamento, los padres o tutores de los alumnos efectivos son los socios activos de la Asociación de Padres de EFA Esperanza Campesina y, como tal, son parte propietarios de la escuela a la que asiste sus hijos para educarse. Los docentes tampoco tenemos participación. Llevamos mas de diez años sin reuniones pedagógicas institucionales, pese a solicitarlas.
La escuela tiene los problemas generales que atraviesa cualquier institución educativa del país, ya que atiende a una población vulnerable y de bajos recursos. Hay desgranamiento y marcado ausentismo de alumnos, problemas de aprendizaje, deficiencias edilicias y carencia de recursos para desarrollar todas las tareas que le corresponde a una escuela con internado de alumnos.
¿Qué respuesta dieron las autoridades del Ministerio ante esta situación?
El 13 de Julio, a tres semanas de la primera visita de campo, nombran profesora normalizadora a Mónica Juaní. La compañera tendría la función de estar al tanto de las decisiones que tomase el rector como parte mediadora para evitar nuevas irregularidades. Sin embargo, la profesora se vio obligada a renunciar a los pocos días por las amenazas recibidas por parte del rector. Cuando expuso su situación frente a la supervisora, el rector respondió delante de todos con otra amenaza. Durante las sucesivas reuniones sucedieron muchas cosas. Desde impedir la participación de profesores en las reuniones con las autoridades, prohibir el ingreso a la institución y los agravios por parte del Rector.
El 1 de agosto, durante la última visita de la Directora de DIGEP, las autoridades expusieron las acciones llevadas adelante ante esta situación, advirtiendo que todavía siguen esperando la documentación de la escuela. La exigencia se reiteró para el día siguiente por la Supervisora Leandra Dindart, quien exclamó que es necesario que la documentación esté en la escuela ya que no se podía entender que a más de cinco semanas de haberla solicitado no tuvieran respuestas.
La Directora del DIGEP, María Elisa Mariño, pidió paciencia ya que el procedimiento administrativo es lento. Además añadió que harían todo lo posible para regularizar la EFA y no cerrarla por las irregularidades denunciadas. Apelaron a la reconciliación y el dialogo de las partes, sugiriendo volver al trabajo y conciliar las diferencias progresivamente.
LOS DOCENTES RECLAMANTES:
Manifestamos nuestra disconformidad. Consideramos irreversibles las situaciones vividas durante este tiempo en el que las relaciones y la confianza se quebraron ante los hechos de maltrato y persecución. Esperamos que las autoridades máximas adopten medidas correctivas en el orden de lo pedagógico. Deben cumplir efectivamente su rol y función del contralor en lo específico educativo.
Consideramos que se debe apartar inmediatamente al Rector de sus funciones mientras se lleve a cabo el proceso de normalización institucional para que no entorpezca la investigación. A mas de siete semanas de iniciar los reclamos ante las autoridades ministeriales, entendemos que todo el tiempo transcurrido sin apartar al rector de su función posibilita maniobra de fraude en cuanto a documentación y reglamentación justificadora requerida ante las circunstancias, las cuales debieran haberse puesto a disposición de autoridades y docentes ante el reclamo.
