En esta conversación en broma se condensa gran parte del desencuentro de los argentinos desde hace más de setenta años.
La imposibilidad de reconocer al peronismo como una forma política nacional y la necesidad que tienen los que no comulgan con sus ideas de domesticarlo fueron el centro del conflicto.
Con las chicanas volando de un lado a otro, y con más risas que enojos, Rial, Canosa y Doman ejemplificaron la falta de entendimiento que existe en la sociedad argentina.