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Cuál es el significado oculto de no tener amigos según la psicología

La salud emocional no depende únicamente de la cantidad de amistades que tenga una persona. Aunque reconocer que no se tienen amigos suele despertar reacciones de compasión o desconfianza en el entorno, la psicología moderna sostiene que esta situación no constituye, por sí sola, un problema o una patología.

Para los especialistas, la clave está en comprender el contexto. La diferencia radica en responder una pregunta fundamental de si la ausencia de amistades es una decisión personal o una situación que genera sufrimiento. La respuesta a ese interrogante es la que permite evaluar si esa realidad afecta o no el bienestar psicológico de la persona.

QUÉ SIGNIFICA NO TENER AMIGOS SEGÚN LA PSICOLOGÍA

Desde la psicología clínica se establece una diferencia fundamental entre dos conceptos que suelen confundirse: la soledad objetiva, que hace referencia a la ausencia de vínculos cercanos, y la soledad subjetiva, relacionada con la sensación de aislamiento o abandono. No siempre ambas situaciones coinciden, ya que una persona puede tener pocos contactos y sentirse plenamente satisfecha, mientras que otra, rodeada de gente, puede experimentar un profundo vacío emocional.

Los especialistas explican que hay quienes disfrutan de la soledad y poseen un alto grado de autonomía sin que eso represente un riesgo para su salud mental. En estos casos, la preferencia por la independencia o la introversión forma parte de la personalidad y no constituye un trastorno. El problema aparece cuando existe un fuerte deseo de establecer relaciones que no logra concretarse, situación que puede derivar en angustia, baja autoestima y una persistente sensación de desconexión con los demás.

Aunque pasar tiempo a solas por decisión propia no suele generar consecuencias negativas, el aislamiento involuntario sí puede afectar al organismo. Diversos estudios llegaron incluso a comparar el impacto de la soledad crónica con el hábito de fumar alrededor de 15 cigarrillos por día.

Las investigaciones muestran que sus efectos alcanzan distintos sistemas del cuerpo:

* Cerebro: la escasa interacción social activa mecanismos relacionados con la percepción de amenaza y favorece el aumento del cortisol, la hormona vinculada al estrés.

* Sistema cardiovascular: el aislamiento prolongado se asocia con un mayor riesgo de hipertensión y de sufrir enfermedades cardíacas.

* Sistema inmunológico: quienes carecen de una red de apoyo suelen presentar niveles más elevados de inflamación y una recuperación más lenta frente a distintas enfermedades.

La neurociencia también aportó un dato llamativo a través de un estudio realizado por el Instituto de Ciencias Weizmann. Los investigadores descubrieron que las personas que generan una conexión inmediata suelen compartir características similares en su olor corporal.

Para llegar a esa conclusión utilizaron una nariz electrónica (eNose), capaz de detectar patrones químicos. Los resultados sugieren que el cerebro podría emplear el sentido del olfato de manera inconsciente para identificar individuos biológicamente compatibles, un mecanismo heredado de la evolución de los mamíferos.

Por otra parte, aunque las redes sociales transmiten la idea de que es posible mantener cientos de amistades, la antropología y la neurociencia sostienen que existe un límite natural. El llamado Número de Dunbar, propuesto por el investigador Robin Dunbar, plantea que el cerebro humano puede sostener alrededor de 150 relaciones estables.

Ese conjunto de vínculos, sin embargo, se organiza en distintos niveles de cercanía:

* Núcleo íntimo (3 a 5 personas): amigos con los que existe una confianza absoluta y apoyo en los momentos más difíciles.

* Círculo cercano (10 a 15 personas): relaciones frecuentes y de gran importancia afectiva.

* Periferia: conocidos, compañeros de trabajo, vecinos o integrantes de actividades compartidas con quienes existe una relación cordial.

En esa misma línea, Arthur C. Brooks, profesor de Harvard, retomó la clasificación de Aristóteles para explicar qué tipos de amistades contribuyen realmente al bienestar.

* Amistades de utilidad: surgen por conveniencia o colaboración mutua, como ocurre con compañeros de trabajo o estudio.

* Amistades de placer: nacen a partir de intereses compartidos, como un deporte, un pasatiempo o una actividad recreativa.

* Amistades perfectas: son aquellas construidas sobre el deseo genuino de procurar el bien del otro. Según Brooks, estas son las relaciones que más favorecen la salud mental y ayudan a preservar las capacidades cognitivas con el paso de los años.

Los especialistas también destacan que, a diferencia de lo que sucede durante la infancia o la etapa universitaria, donde muchas amistades aparecen por compartir espacios cotidianos, en la adultez crear nuevos vínculos requiere una decisión consciente.

Por ese motivo, recomiendan no interpretar la falta de amistades como una situación irreversible. Construir relaciones significativas después de los 40 o 50 años no solo amplía la red de apoyo, sino que también estimula la plasticidad cerebral y permite formar una "familia elegida" que, en muchos casos, resulta tan valiosa como la biológica.

En una sociedad cada vez más digitalizada, mantener encuentros cara a cara continúa siendo una de las herramientas más beneficiosas para el bienestar emocional y el funcionamiento del cerebro.

En una sociedad cada vez más digitalizada, mantener encuentros cara a cara continúa siendo una de las herramientas más beneficiosas para el bienestar emocional y el funcionamiento del cerebro.

Fuente: https://www.diarioregistrado.com/ciencia-y-tec/cual-es-el-significado-oculto-de-no-tener-amigos-segun-la-psicologia_a6a5fb1731f65278246c1c867

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