El programa transcurría mientras se estaba disputando la final de la Copa del Mundo, por lo que los mismos protagonistas estimaban que habría muy poca gente viéndolos en ese momento, ya que se estaban preparando para hacer el análisis posterior al partido.
Tal vez eso relajó los controles y todo se desmadró tan abruptamente, cuando pasó de un intercambio de opiniones a una amenaza concreta de pelea.
Lanzado críticas contra todos -el canal de streming, la producción, el programa- Duka se sacó tanto que perdió la línea mientras sus compañeros de piso le pedían calma.
Tanto Pablo Carroza como el barra de Boca Luisito, o el exárbitro Brazenas, todos trataban de contener a un enloquecido Duka que estaba enajenado.