Por Tona Galvaliz
¿Por qué algunas personas, aun cuidando su cuerpo, terminan enfermando? ¿Cuánto influye nuestra manera de pensar y de vivir en la salud? ¿Puede el estrés sostenido convertirse en un factor determinante de enfermedad?
Estas preguntas son abordadas por el Dr. Manuel Sans Segarra, médico y cirujano español, especialista en cirugía digestiva y exjefe de Cirugía del Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona).
Tras décadas de práctica médica e investigación, comenzó a integrar en sus reflexiones conocimientos provenientes de la neurociencia, la física cuántica, la espiritualidad y los testimonios de personas que atravesaron experiencias cercanas a la muerte, proponiendo una visión integradora del ser humano.
Según Sans Segarra, muchas enfermedades encuentran un terreno propicio cuando vivimos dominados por el ego, entendido como esa parte de nosotros que se identifica con el miedo, la necesidad de controlar, competir, compararse o tener siempre la razón.
En ese estado, el cerebro interpreta la realidad como una amenaza permanente y activa de forma continua la producción de cortisol y adrenalina; estas hormonas son esenciales para responder a un peligro puntual, pero cuando permanecen elevadas durante mucho tiempo favorecen el desgaste del organismo, alteran el descanso, debilitan las defensas y aumentan el riesgo de diversas enfermedades físicas y emocionales.
Para el autor, el problema no es tener ego, sino vivir identificados exclusivamente con él; desde allí aparecen la ansiedad, la lucha constante, el miedo al fracaso, la dificultad para aceptar la incertidumbre y el conflicto permanente con nosotros mismos y con los demás.
Como alternativa, propone desarrollar una conciencia más amplia, basada en la aceptación, la cooperación, el amor, el servicio y el sentido profundo de la existencia.
Comparto cinco claves para gestionar el estrés y el ego:
1. Observá tus pensamientos. No todo lo que pensás es un hecho, tomar distancia de la mente reduce su influencia.
2. Aceptá lo que no depende de vos. Aceptar no significa rendirse, sino dejar de luchar contra aquello que no podemos cambiar.
3. Practicá momentos de silencio. La meditación, la respiración consciente o simplemente detenerse unos minutos ayudan a disminuir el estrés.
4. Elegí colaborar antes que competir. La empatía, la gratitud y el servicio fortalecen los vínculos y generan bienestar.
5. Viví con propósito. Cuando nuestras acciones responden a valores y sentido, el miedo pierde protagonismo y crece la resiliencia.
Si bien muchas de las ideas del Dr. Sans Segarra sobre la supraconciencia y el origen profundo de la enfermedad forman parte de una propuesta filosófica y espiritual que no representa un consenso científico entendido como tal, pero no por ello deja de tener peso, en ese sentido, sí existe amplia evidencia de que el estrés crónico impacta negativamente sobre la salud física y mental.
Tal vez el verdadero desafío no sea solo preguntarnos por qué enfermamos, sino también preguntarnos: ¿cómo estoy viviendo?, en muchas ocasiones, el camino hacia una vida más saludable comienza cuando dejamos de librar una batalla con la vida y empezamos a reconciliarnos con nosotros mismos.
Cierro con una reflexión que sostenía el Dr. Viktor Frankl: Entre lo que nos sucede y nuestra respuesta existe un espacio de libertad, tal vez allí resida uno de los mayores recursos para cuidar nuestra salud, en una época marcada por el estrés y la prisa; recuperar ese espacio interior puede convertirse no solo en un acto de bienestar, sino también en una forma de vivir con más sentido, más conciencia y más humanidad.
Te mando un beso inmenso TG.
IG Tona Galvaliz.
FB/LinkedIn: María Antonia Galvaliz.
Counselor – Logoterapia – Biodecodificación – Coaching Ontológico y Sistémico – Speaker – PNL – Coaching WingWave – Escritora Columnista – Desarrollo Humano Persona