El fútbol marcó un antes y un después en la carrera de Chris Richards, aunque su camino hacia la élite internacional no comenzó en los modernos centros de entrenamiento de Europa. Antes de convertirse en una de las figuras de la selección de Estados Unidos de cara al Mundial 2026 y afianzarse como defensor del Crystal Palace, tras su paso por el Bayern Múnich, vivió una experiencia decisiva en Argentina.
Con apenas 16 años, Richards llegó a Buenos Aires como parte del Programa de Desarrollo Olímpico y disputó partidos en un tradicional estadio del fútbol argentino. Aquel viaje terminó siendo un punto de inflexión en su formación, ya que esa vivencia marcaría el inicio del recorrido que lo llevaría a consolidarse entre los principales defensores del fútbol mundial.
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Aquel viaje a la Argentina dejó una huella imborrable en Chris Richards. Durante esa gira, el defensor asistió a un partido entre Vélez Sarsfield y Banfield por el Campeonato de Primera División de 2016. Lo que para un adolescente de Hoover, Alabama, parecía una situación intimidante terminó despertando una pasión que cambiaría su futuro. "Recuerdo que fuimos en un micro chárter desde el hotel hasta la cancha y la gente le arrojaba cosas al colectivo. Cuando tenés 15 o 16 años da un poco de miedo, pero cuando regresé a Estados Unidos pensé: 'Esto es realmente increíble'", recordó tras un entrenamiento.
Para el actual zaguero de la selección estadounidense, dirigida por Mauricio Pochettino, el contraste con la realidad que vivía en su estado natal fue determinante. En Alabama no existía un club profesional de fútbol y el deporte que predominaba era el básquetbol, disciplina que practicaba influenciado por su padre, Ken. Según explicó, descubrir la pasión con la que se vive el fútbol en Argentina fue una experiencia completamente distinta. Además, recordó que su entrenador durante la infancia era argentino y siempre intentó transmitirle esa cultura futbolera. "Nunca había vivido algo así. La forma en que la gente siente este deporte hizo que fuera un momento muy especial para mí", aseguró.
Al regresar a Estados Unidos, Richards tomó una decisión que marcaría su carrera: dejar definitivamente el básquet para dedicarse por completo al fútbol. El camino hacia el profesionalismo no fue sencillo. Después de no ser aceptado en la academia del FC Dallas, continuó su desarrollo en Houston Texans SC, hasta que en 2018 recibió la oportunidad de incorporarse al Bayern Múnich. Más tarde sumó experiencia en el Hoffenheim y terminó consolidándose en el Crystal Palace, donde hoy es una de las piezas fundamentales del equipo y un referente de la selección anfitriona del Mundial 2026.
A pesar de haber conquistado recientemente la FA Cup y la Conference League con el Crystal Palace, el defensor mantiene intacta la ambición que nació tras aquella experiencia en Buenos Aires. En una entrevista con The New York Times, dejó en claro cuál es su objetivo: "Quiero ganar. No quiero entrar a una competencia pensando que tal vez podamos superar la fase de grupos. No, quiero salir campeón".
Esa mentalidad también lo ayudó a dejar atrás la frustración de haberse perdido el Mundial de Qatar 2022 por una lesión. En la actual Copa del Mundo ya disputó tres encuentros como titular —tras descansar frente a Turquía— y ahora se prepara para afrontar los octavos de final ante Bélgica.
Con el respaldo de un país que sueña con conquistar el título en condición de local, Richards persigue un objetivo cuyo origen, según él mismo reconoce, puede rastrearse hasta aquel inolvidable viaje por las calles de Buenos Aires, cuando un micro apedreado terminó cambiando el rumbo de su vida.