Argentina tenía acorralado a Suiza pero no encontraba cómo entrarle a una defensa cerrada y donde siempre había una pierna más para cortar los caminos.
Hacía falta una genialidad, una jugada que rompiera el molde, impidiéndole a los helvéticos detenerlo.
Esta vez no fue Leo Messi sino Julián Álvarez el que rescató al seleccionado nacional del fondo del mar, cuando muchos pensaban lo peor.
El ex River arrancó su carrera paralela a la línea del área grande, de izquierda a derecha, para despachar un disparo que se dirigió a gran velocidad hacia el ángulo izquierdo del arquero Kobel.
Mariano Closs lo gritó con su estilo tan característico, que eriza la piel.