Desde la cubierta del buque escuela fragata ARA "Libertad", el Guardiamarina en Comisión Gustavo Rodeles lleva el orgullo de la "Cuna de Héroes" correntina hacia los mares del mundo.
Estados Unidos - Nacido en Saladas, Corrientes, el Guardiamarina en Comisión (GUCOM) Gustavo Ángel Rodeles, creció en un entorno alejado del ámbito marítimo.
Es el mayor de seis hermanos y se formó en un hogar donde el esfuerzo era el pan de cada día, con un padre hoy dedicado al comercio de materiales de construcción y una madre que coordina el pulso familiar.
La ciudad de Saladas, reconocida históricamente como "Cuna de Héroes" por ser la tierra natal del Sargento Juan Bautista Cabral, sembró en el joven naval un respeto innato por la entrega a la Patria.
Este legado civil se complementó perfectamente con la tradición militar de su hogar: su padre cumplió en su juventud con el Servicio Militar en la Base Naval Puerto Belgrano. Asimismo, su tío, excombatiente de la Guerra de Malvinas, transmitió en la mesa familiar el valor de la Gesta del Atlántico Sur.
Mientras sus hermanos menores inclinaron sus vocaciones hacia la ingeniería y las ciencias exactas en el ámbito local, Gustavo sintió el llamado de un horizonte diferente. Guiado por ese marco de compromiso con la Defensa Nacional, decidió ingresar a la Escuela Naval Militar (ESNM), para buscar lo que geográficamente no existía en su provincia: la inmensidad del océano.
Su primer contacto real con la navegación transformó rápidamente la curiosidad juvenil en una vocación sólida e irreversible.
El ingreso a la ESNM planteó exigencias inmediatas que pusieron a prueba la determinación del joven correntino. El primer y más apremiante desafío fue la natación: al incorporarse a los talleres náuticos de la Institución, Rodeles no poseía conocimientos técnicos en la materia, por lo que fue asignado al nivel inicial de instrucción.
Lejos de asumir este punto de partida como una limitación, lo adoptó como el motor de su superación personal. Con disciplina y adiestramiento continuo, revirtió la vulnerabilidad inicial hasta alcanzar los máximos estándares exigidos.
"Fui progresando y en cuarto año obtuve el distintivo por aptitud física, que significa tener un rendimiento ejemplar", recuerda con sano orgullo, evidenciando cómo el esfuerzo convierte las carencias en cimientos de la fortaleza profesional.
En paralelo a la formación académica, la práctica del judo dentro de la ESNM fue clave para templar su carácter. Bajo la guía de los instructores de la Institución, Rodeles alcanzó el cinturón naranja y descubrió en este arte marcial un código de conducta directamente hermanado con la vida naval.
"Es un vínculo sumamente estrecho", sintetiza Gustavo Rodeles, aludiendo a los valores de camaradería, autocontrol y resiliencia: aprender a caer, sostener al compañero y entender que la fuerza sin doctrina no construye nada. Esta vinculación posee, además, una profunda raíz histórica: fue el buque escuela fragata ARA “Presidente Sarmiento” el que introdujo oficialmente el judo en Argentina, uniendo desde los albores del siglo XX la disciplina del combate con la formación del marino.
Hoy, el futuro Guardiamarina vive una instancia crucial de síntesis profesional en el LIV Viaje de Instrucción a bordo de la fragata ARA “Libertad”. A lo largo de una travesía de cinco meses y unas 16.000 millas náuticas, el itinerario contempla la visita a nueve puertos internacionales. Pasó por Fortaleza (Brasil), Nueva Orleans, Norfolk y Nueva York (EEUU).
En el marco de las celebraciones por el 250° aniversario de la independencia de EEUU, la fragata participó del “Sail 250”, encuentro náutico internacional que reunió a grandes veleros y buques representativos de distintas Armadas del mundo. El siguiente puerto es Boston, al que arribará el 11 de julio y permanecerá hasta el 16. Luego, seguirá rumbo a Kingston (Jamaica), San Juan (Puerto Rico) y Río de Janeiro (Brasil).
A bordo de la "Embajadora de los Mares", el adiestramiento de Rodeles contempla la rotación por los cargos de navegación, meteorología, comunicaciones y administración naval, permitiéndole una comprensión multidisciplinaria del mando en el mar.
Las exigencias de la navegación actúan para él como un tamiz natural de la vocación: "Los que eligen esta carrera son gente que tiene dedicación, voluntad y servicio a la Patria", reflexiona.
Con la mirada puesta en el futuro y la convicción de quien sabe que los límites están para ser superados, el joven marino ya proyecta su especialización. Una vez que alcance el grado de Teniente de Corbeta, su meta es ingresar a la Escuela de Buceo de la Armada, para formarse como Buzo Táctico o Salvamentista, llevando su vocación de superación por debajo de la superficie.
"Ingresé, y la Armada me nutrió en todos los aspectos; ahora tengo el firme deseo de devolver lo que me dio, defendiendo nuestra soberanía", afirma con convicción.
Al final de la travesía, en el muelle de llegada, la recompensa será familiar: su padre, su madre y sus cinco hermanos estarán esperando para cerrar el círculo que comenzó en el interior profundo de Corrientes; allí donde, al igual que hace dos siglos, la tierra colorada sigue aportando hombres dispuestos a servir fielmente a la Nación.
Con información de Gaceta Marinera