Presentado en este mes de julio por ingenieros hidráulicos y promotores de la sostenibilidad, esta propuesta analiza el valor ecológico de un recurso no convencional: el agua del aire acondicionado. Actualmente, la captación y reutilización de subproductos cotidianos adquiere una relevancia trascendental en materia de reciclaje y reducción de huella de carbono.
El desarrollo de esta perspectiva de reutilización se fundamenta en las propiedades fisicoquímicas del fluido generado por el proceso de condensación de la humedad ambiental, el cual se caracteriza por ser un tipo de agua destilada de alta pureza mineral, libre de cloro, cal y otros aditivos químicos. De esta forma, el recurso actúa como un pilar para reducir la presión sobre las fuentes de agua dulce locales.
QUÉ IMPORTANCIA TIENE RECICLAR EL AGUA QUE DEJA EL AIRE ACONDICIONADO
A pesar de que su apariencia sea translúcida y parezca limpia, los profesionales del sector advierten que el líquido generado por los equipos de climatización no es apto para el consumo humano ni debe emplearse en la preparación de alimentos. De igual manera, se desaconseja su uso para higienizar frutas y verduras, reabastecer los recipientes de agua de los animales domésticos o elaborar infusiones, dado que el fluido puede arrastrar sedimentos, polvillo y microorganismos acumulados en los filtros e internos del aparato.
Este recurso se produce mediante el proceso físico de condensación de la humedad presente en el aire. Al caracterizarse por una concentración casi nula de minerales, posee una propiedad sumamente ventajosa: no genera depósitos calcáreos ni deja manchas blanquecinas al evaporarse.
Por esa razón, se consolida como un insumo excelente para las tareas de mantenimiento y aseo del hogar. Es ideal para el lavado de pisos, la limpieza de cristales y ventanas, el enjuague de mobiliario de jardín y para lavar la carrocería del automóvil, ya que previene las marcas opacas que habitualmente ocasiona el agua de red tradicional al secarse.
Con el propósito de mitigar el derroche de agua potable, es frecuente la recolección de este goteo mediante baldes o bidones. En caso de optar por su acopio, se sugiere emplear contenedores higienizados y con tapa, procediendo a su utilización en el corto plazo para impedir el estancamiento, el ingreso de impurezas externas o el desarrollo de criaderos de insectos.
A través de este hábito, se logra valorizar un subproducto técnico que, de otro modo, se perdería en los desagües.