Karina Celia Vázquez Bustelo, más conocida en el ambiente artístico y en el Congreso como Karen Reichardt, fue elegida como candidata no por su sapiencia sino porque creían que atraería votos por el simple hecho de ser famosa. De hecho iba detrás del narco José Luis Espert y finalmente quedó muy expuesta.
La ley original, el RIGI, tenía expectativas de inversiones por unos 120.000 millones de dólares pero en realidad, mas allá de las promesas, los verdaderos ingresos para el país no llegaron ni a los 800 millones de dólares, por eso necesitaban hacer la ley aún más atractiva para los inversores, sin tener en cuenta lo que entrega el país a cambio.
Tampoco está mal que Karen haya sido elegida sólo para levantar la mano. Nadie le pide que presente proyectos ni mucho menos se pretende que hable en el recinto.
El problema principal reside en que a alguien se le ocurrió que ella utilice sus redes sociales para celebrar los “logros” de la media sanción de una ley, pero queda expuesto que no entiende de qué se trata. Y las redes lo saben.